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Participación ciudadana y gobernanza Dr. Marcel Arvea Damián Dr. Marcel Arvea Damián Dr.
Marcel Arvea Damián Dr. Marcel Arvea Damián Preámbulo No hay duda que la participación democrática es un elemento esencial para la creación de una democracia participativa. La democracia participativa no puede sino reconocer el derecho que tiene la ciudadanía de participar activa y creativamente en la toma de decisiones que directamente les afectan e incumben.
Sin embargo, el enfoque democrático corresponde al modelo político, social y económico vigente y dominante; es decir, el capitalismo. Este hecho se observa a esca- la mundial en la sociedad globalizada (economía política) y en la despolitización del Estado neoliberal (política económica). Esta democracia condicionada por el interés privado y particular del Capital Global frena el desarrollo, deshumaniza las relaciones sociales y encrudece la explotación, la injusticia y la violencia.
La participación de la ciudadanía en las decisiones que directamente le afectan e incumben implica necesariamente un redimensionamiento del poder. Esta nueva di- mensión del poder, producto de la participación democrática, es la gobernanza de la democracia participativa. Nuevas relaciones de poder que incluyen el interés de los diferentes sectores so- ciales, particularmente populares, en la promoción de su propio desarrollo.
Considerando estos elementos básicos, nos ... more.
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proponemos analizar en cuatro mo- mentos la relación existente entre participación democrática , gobernanza y democracia participativa y relacionarlos con la cuestión de la mujer, de lo femenino y género; es decir, pretendemos identificar los elementos constitutivos de la participación democrá- tica en la toma de decisiones políticas, vislumbrando así la posibilidad de generar una gobernanza democrática capaz de promover un desarrollo humano, comunitario y social. 2 P P R R I I M M E E R R M M O O M M E E N N T T O O I II I La democracia no significa estrictamente un poder elegido por decisión de las mayorías; la democracia, desde sus orígenes, significa la posibilidad de la participación del pueblo en la organización del poder. La democracia verdadera exige siempre el poder popular.<br><br> Sin embargo, podemos decir que existe una noción dominante que define la de- mocracia conforme a su representatividad sufragante. La trayectoria histórica de la democracia en la cultura occidental ha perfilado distintas formas y modos de elegir gobierno; desde la machista democracia griega hasta aquellas otras derivadas de la Re- volución Francesa. La experimentación y representación de la democracia en la cultura occidental ha ignorado persistentemente al pueblo: ha sido pasiva, limitada y limitan- te.<br><br> Lo cierto es que la democracia no se reduce simplemente una acción transitoria para elegir gobierno, sino ciertamente se trata de un modo humano de vivir y convivir en la diversidad de la propia comunidad. En la democracia verdadera, que es la demo- cracia participativa, los seres humanos son y están presentes; no representados. La democracia, como poder popular, implica entonces el reconocimiento del in- terés del pueblo sobre el interés particular y el interés de Estado.<br><br> No es extraño que los griegos, Platón entre ellos, prefirieran la tiranía a la democracia; la propia República de Platón está organizada conforme a un sistema jerarquizado y diferenciado de ex- plotación y enajenación humana; quizá por ello Platón decidió expulsar a los poetas de la c República d y quizá por ello también, la democracia en Grecia sólo era cosa de varones. 1 Esta democracia formal se reduce a la aplicación de una fórmula regulada para elegir gobierno y no, precisamente, a una forma posible de poder popular que nos permita vivir y convivir humanamente en comunidad. La democracia representativa reduce la democracia al sufragio, cierra y pervierte el proceso de perfeccionamiento inherente al espíritu activo de la democracia.<br><br> En este caso, como en todos los que aquí hemos referido, el pueblo no debe comprenderse como una entidad abstracta sino como una realidad concreta, realmente existente . Pueblo somos mujeres y hombres vivos y existentes, concretos y sensibles, de car- ne y sangre, con historia, identidad y conciencia. Por ello, el pueblo es la única reali- 1 Con todo, los griegos delimitaron la democracia participativa y con ello justificaron la representación democrá- tica.<br><br> Lamentablemente, este salto natural de la democracia participativa en los conglomerados humanos ha sido siempre ejecutado como delegación delegación delegación delegación del poder del poder del poder del poder y no como delegación de la responsabilidad delegación de la responsabilidad delegación de la responsabilidad delegación de la responsabilidad. Y ha sido la delega- ción del poder, y no de la responsabilidad, la noción dominante para concebir la democracia, el poder y el go- bierno en la cultura occidental. 3 dad ampliada e incluyente que expresa la esencia misma de la democracia como poder popular.<br><br> En este proceso, el pueblo manda y el gobierno obedece. Este pueblo realmente existente se constituye en la participación activa y organi- zada de la dinámica comunitaria y social. El proceso de desarrollo social y humano no es posible sin una participación democrática que pueda trascender en democracia par- ticipativa.<br><br> Se trata de un 8salto dialéctico 9 que surge de la tensión entre gobierno y pueblo gobernado; es decir: entre hombres y mujeres elegidas para gobernar y mujeres y hombres gobernados por quienes les eligieron. Por ello la tensión dialéctica entre de- mocracia participativa y participación democrática es interdependiente. No puede existir una sin la otra.<br><br> Esta tensión indispensable para el desarrollo y mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo, exige de sectores y grupos populares un nivel de conciencia capaz de animar la nueva ciudadanía. Demanda un nivel de conciencia capaz de involucrarse responsablemente, participativamente, como pueblo y ciudadanía, en acciones que promuevan el desarrollo humano, comunitario y social. En este caso, la democracia sólo es concebible como forma de vivir y convivir humanamente en comunidad.<br><br> Los elementos indispensables para la participación democrática son acciones cul- turales y políticas para la libertad: " Unidad " Cooperación " Organización " Trabajo " Movilización " Lucha " Disciplina " Vigilancia II II II II La totalización de la mujer al discurso erótico masculino y machista es una cons- tante de la historia humana. La discriminación de la mujer surge en la división social del trabajo, en el engendro de la propiedad privada y en la maldición prehistórica de la lucha de clases. Desde entonces, la mujer ha sido considerada por el discurso machis- ta objeto de placer, objeto sexual, reproductora biológica y pedagógica del totalita- rismo que les impuso sufrir.<br><br> 4 La mujer dominada y alienada admite pasivamente el discurso machista e incons- cientemente lo reproduce. La sexualidad y cuerpo de la mujer son enajenados por el varón y su liberación está empantanada entre el hecho y el derecho. La alienación y dominación de la mujer puede ser reforzada por la totalización política.<br><br> Esto quiere decir que la totalización erótica de la mujer puede aumentar de grado en relación a la totalización política: puede incrementarse en función de nacen- cia, de raza, de condición social o civil, de religión o lengua. La mujer periférica, morena, negra, india, ignorante o pobre, la mujer popular, sufre siempre una doble totalización. Mujeres que son cesclavas de un esclavo d, csier- vas de un siervo d, cempleadas de un obrero d: dobles víctimas de un sistema sexista, clasista, injusto e inhumano.<br><br> Como escribió Enrique Dussel: La mujer popular, la mujer de la cultura periférica, viene así a sufrir un doble embate, una doble violación: violada por ser una cultura y nación oprimida, por ser miembro de una clase dominada, por ser mujer de sexo violentado. Mujer pobre de los pobres del mundo. Mujer india, africana, asiática.<br><br> Víctimas del imperialismo, de la lucha de clases, de la ideología machista. Lo cierto es que la mujer está totalitariamente dominada; ello que quiere decir que la alteridad y la negatividad cristalizan en lo femenino; de allí la prohibición. Tal como hemos dicho, la función de la mujer-cosa dentro de la totalización eró- tica del capitalismo se reduce a la práctica hedonista , reproductora y pedagógica de lo mismo .<br><br> Hedonista porque la mujer es propiedad exclusiva para la satisfacción sexual del varón; reproductora porque es medio para la procreación y finalmente pedagógica porque transmitirá a su descendencia ( cprole d) cada uno de los valores culturales do- mintantes. En casi todas las sociedades contemporáneas, salvo denigrantes excepciones, la mujer tiene jurídicamente los mismos derechos que el varón. La igualdad jurídica entre sexos (igualdad de derecho) está plasmada en casi todas las constituciones del mundo; sin embargo, la realidad es otra y resulta evidente que la igualdad de derecho no coin- cide con la desigualdad del hecho.<br><br> Las mujeres representan más de la mitad de la población del mundo y sin embar- go su representación y participación política es minoritaria, particularmente en la esfe- ra del poder y del gobierno. S S E E G G U U N N D D O O M M O O M M E E N N T T O O Ética y axiología de la participación democrática: " La participación es un valor y un derecho de la democracia. 5 " La participación democrática está asociada a los derechos de las personas que les facul- tan a ejercer poder frente a otros poderes existentes.<br><br> " La participación democrática permite que la organización del poder beneficie al pueblo y no se concentre en un grupo de poder que posee medios y recursos. " La participación democrática refuerza la noción de ciudadanía en tanto constituye suje- tos con derechos y obligaciones. " La participación democrática permite la asociación y organización de la ciudadanía en la defensa y promoción de sus derechos.<br><br> " La participación democrática está vinculada a una sociedad cuya ciudadanía puede ex- presarse libremente. " La participación democrática es fuente potencial de desarrollo humano y social. " La participación democrática dinamiza principios y valores en los procesos de toma de decisiones.<br><br> T T E E R R C C E E R R M M O O M M E E N N T T O O En la democracia participativa no hay pugna sino convivencia , no hay lucha sino contienda, no hay monólogo sino diálogo , no hay imposición sino exposición. La democracia se convierte así en un proceso plural, horizontal y abierto de re- flexión y crítica, de definición y redefinición , de evolución y revolución . Falible pero perfectible, la democracia nunca excluye sino incluye , no divide, su- ma ; no invoca, convoca ; no segrega, agrega ; no expulsa, impulsa ; no exilia, auxilia; no combate, debate.<br><br> En la democracia no hay censura ni acusación sino crítica ; entendiendo por crítica el respetuoso encuentro de posturas en la búsqueda y creación de un propósito común. La crítica por lo tanto no es cacusación d o crechazo d sino la manera más pro- funda de llegar al conocimiento . Por ello, la democracia nunca obliga sino disuade ; nunca vence, convence .<br><br> La democracia respeta , alienta , tolera, promueve y convive con la diversidad , es la opción a la excepción . La democracia otorga derecho a las minorías, equilibra pode- res, legitima la voluntad popular y hace del silencioso espectador de la realidad y la vida, del anónimo y vulgar individuo, un ser nuevo , único, libre y digno, con derechos y obligaciones, con responsabilidades y facultades. El ser humano sufre una metamorfosis bajo el amparo de la democracia: se con- vierte en ciudadana, en ciudadano, en protagonista de su vida, en actor social, en au- tor de la historia.<br><br> La democracia participativa restituye a hombres y mujeres su palabra prohibida, su voz enmudecida, sus derechos anulados. La participación democrática suprime la desigualdad política compartiendo la responsabilidad civil; expresa la voluntad colecti- va; faculta sin inhibir, educa sin alienar. 6 &.<br><br> Y es por eso que la democracia como método y ejercicio que reconoce y ad- mite la pluralidad y singularidad humana, es , decisión, elección y definición; acuerdo en el desacuerdo, armonía en el concierto, voto sin veto . La democracia jamás promete lo que nunca podrá cumplir, por lo tanto sufraga , nunca naufraga, jamás defrauda. Como actitud política es una conquista , jamás una concesión.<br><br> Ni anónima ni unánime, la democracia no busca la conciliación ni la negociación, sino exclusivamente su contribución en el proceso histórico de transformación. La democracia como aceptación y dictamen es fiel metro de la estatura política de un pueblo, de una sociedad, de una nación; su pureza y fecundidad depende de la educación política y de la ética y participación ciudadana. ¡En fin!<br><br> la democracia participativa es la forma más civilizada para elegir y distri- buir poder; el grado más respetuoso y armonioso de convivencia política, la expresión más balanceada y sutil de organización social . La democracia reivindica al ser humano, dignifica y compromete a pueblos y cul- turas, define una nación. La democracia es una forma de vivir y convivir, de pensar y actuar , de ser y hacer ¡de praxis política!& &El camino más humano y responsable para crear y compartir la libertad.<br><br> C C U U A A R R T T O O M M O O M M E E N N T T O O En la década de los noventa del siglo pasado, la noción cgobernanza d resurgió en el discurso político como un elemento esencial para el desarrollo social y democrático de las naciones. Este interés particular por la gobernanza surgió del análisis a las crisis provocadas por los planes de ajuste estructural sobre Derechos Humanos de Primera Generación que hizo evidente la relevancia de las instituciones y de su entorno en las políticas de reforma social y económica (Derechos de Segunda Generación). Así, la atención se concentró entonces en la «buena gobernanza», el buen gobierno , como una forma ca- paz de realizar las reformas económicas y sociales en un clima de acuerdos y estabili- dad política.<br><br> Esta perspectiva fue ulteriormente evolucionando hasta adquirir una acepción más amplia y compleja. Hoy la gobernanza reconoce que no sólo son importantes los contenidos de las diferentes políticas sociales y económicas sino también la forma en que se elaboran e instrumentan dichas políticas sociales; es decir: el gobierno 4como poder 4, considera pertinente la participación de las partes involucradas (beneficiadas y/o afectadas), en las decisiones y políticas públicas. 7 Tras el cuestionamiento de las políticas neoliberales del Estado en los últimos años, se insiste en la necesidad de fortalecer el papel político del Estado para el cabal desempeño político de su papel.<br><br> Podemos decir que la gobernanza democrática no es un hecho consumado sino un proceso permanente que está siempre construyéndose y constituyéndose. Este pro- ceso se sustenta en una noción ampliada en torno al concepto democrático de gober- nanza, la cual se basa en el diálogo y en el partenariado 2 , en la legitimidad y fortale- cimiento de las capacidades humanas e institucionales para promocionar un desarrollo sostenido y sustentable, social y humano. La gobernanza se dirige intencionalmente al desarrollo humano y social conforme al perfeccionamiento de la democracia como poder popular.<br><br> Lo cierto, es que la realidad demuestra que la gobernanza queda en entredicho en tanto domine la noción globalizadora del Banco Mundial; aún más cuando se ha incorporado en la esfera política y económica de las naciones subdesarrolladas como condición para el otorgamiento de préstamos financieros. Por ejemplo, en su Estrate- gia 2006 , se exige a los países subdesarrollados «consolidar los compromisos del Banco Mundial en materia de gobernanza y luchar contra la corrupción».(sic) La gobernanza democrática supera la institucionalidad y la gobernabilidad, pero las incluye. Incluye también los mecanismos de coordinación social que movilizan la acción política y los sectores populares.<br><br> La gobernanza es así un proceso porque fo- menta y activa la toma de decisiones negociadas entre los diversos grupos sociales (Es- tado, iniciativa privada, asociaciones, sindicatos, partidos, pueblos indígenas, colonos, etc.), en sus diferentes niveles y escalas (mundial, regional, nacional, estatal, municipal, comunitario, gremial, barrial, etc.) para la promoción del desarrollo. La realización del proceso de gobernanza democrática demanda entonces la ad- hesión y participación responsable de todos los actores sociales. Puede decirse entonces que la gobernanza democrática se caracteriza porque alienta la gestión pública en di- versos niveles territoriales, regulando las relaciones sociales, coordinando la interven- ción y contribución de sus actores.<br><br> La gobernanza democrática no puede concebirse simplemente como un conjunto de reglas normativas; se trata en realidad de un proceso incluyente que dinamiza el desarrollo humano, comunitario y social a partir de un modelo propio de gestión ge- nerado de sus particulares problemas y desafíos. En consecuencia, podemos decir que la gobernanza democrática se comprende como una «apropiación» y «empoderamiento» emanado de la participación de los dife- rentes actores democráticos, normado por un marco legal y jurídico y conforme a las políticas de desarrollo humano, comunitario y social. Podemos entonces sugerir algunas características de la gobernanza democrática: 2 Partenariado Partenariado Partenariado Partenariado es el proceso por el cual los diferentes actores y agentes sociales, particularmente la ciudadanía, se insertan e inciden, directa o indirectamente, en el diseño y aplicación de las políticas de Estado.<br><br> 8 " La gobernanza democrática abarca todos los ámbitos del poder, tanto territoriales (mundial-local), como económicos (público, comunitario, privado, mixto), social (ne- cesidades sociales expresadas en la participación de los diferentes grupos sociales), ecológicos, políticos, culturales, de seguridad, etc. " La gobernanza democrática como proceso está vinculada a la realidad social y mundial que le condiciona. Sin embargo, podemos decir que la gobernanza no está determina- da sino condicionada, siempre y cuando su finalidad última se constituya en la promo- ción del desarrollo.<br><br> " La gobernanza democrática depende de la fortaleza y organización de las instituciones del Estado y de la participación corresponsable de los diferentes actores sociales, parti- cularmente de la ciudadanía. " Permite abordar problemas a partir de la cooperación convergente y desde un ámbito específico de intervención. " La gobernanza democrática otorga sentido al concepto de «apropiación» y «empode- ramiento» esencial para dinamizar las políticas de desarrollo.<br><br> " La gobernanza democrática opone y define ante la legalidad y legitimidad. Por ello, la gobernanza pretende la reorganización social a partir de la participación democrática. Dicha reorganización social creada a partir de la participación democrática no puede ignorar los valores y derechos universales, lo mismo que los acuerdos y convenios na- cionales e internacionales.<br><br> " La gobernanza democrática reafirma el papel central del Estado y de la participación ciudadana en las políticas para el desarrollo humano, comunitario y social. En conse- cuencia, la gobernanza pondera la participación ciudadana en las decisiones que afec- tan directamente a la población en su conjunto. " La gobernanza democrática igualmente plantea una organización social capaz de ga- rantizar la igualdad y equidad en las políticas para animar y activar el desarrollo.<br><br> " La gobernanza democrática es también un elemento necesario para ponderar y jerar- quizar la asignación de recursos y ayudas, sin ser por ello un instrumento de control o condicionamiento. En efecto, los beneficios de la gobernanza democrática no condi- cionan los niveles de ayuda sino definen los instrumentos que deben emplearse en las políticas públicas para dinamizar el desarrollo. Marcel Arvea Dami Marcel Arvea Dami Marcel Arvea Dami Marcel Arvea Damián án án án Texto de estudio del Módulo II del Diplomado «Dere- chos Políticos y electorales de las mujeres» Marco Normativo para la igualdad del género.<br><br> Fundamentos de la participación ciudadana y/o gober- nanza». IFE. Universidad Autónoma de Tlaxcala.<br><br> Facultad de Trabajo Social. 2008. <br><br>