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0 C C A A S S A A G G L L O O R R I I EN PROCURA DE UN SIGNIFICADO PERSONAL EN EL TEMPLO S. MICHAEL WILCOX 1 Cuando el Seño mandó a los Santos que edificaran el Templo de Kirland, les dijo: 8 8Organizaos; preparad todo lo que fuere necesario; y estableced una casa, si, una casa de oración, una casa de ayuno, una casa de fe, una casa de instrucción, una casa de gloria, una casa de orden, una casa de Dios 9 9(D. Y C.
88:119). En Una Casa de Gloria S.Michael Wilcox explica el significado eterno de la obra del templo, y aún más que eso, explica las bendiciones que la obra del templo trae a nuestras vidas cotidianas. Él presenta el templo como una casa de istrucción, 8 8la univesidad del señor d, donde podemos entender los más poderosos principios del Evangelio y recibir inspiración para nosotros y para nuestra familia.
También explica cómo entender la enseñanza simbólica de la casa del Señor y cóomo podemos, individualmente, escucharla voz del Espiritu a través de estos simbolos. Nos presenta el templo como una casa de refugio, donde podemos escapar de las tribulaciones y los ... more.
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problemas del mundo. Presenta el templo como una casa de orden,donde aprendemos los convenios del Señor, cómo guardarlos y cómo somos bendecidos al hacerlo.<br><br> El autor presenta el templo como una casa de gloria, describe las maravillosasexperiencias espirituales que se dan para quienes sirven allí, y especialmente para quienes trabajan por sus antepasados fallecidos. Finalmente nos dice que el templo es una acción de gracias dondellagamos a apreciar la importancia y el poder de las bendiciones que allí recibimos. El presidente Howard W.Hunter exhortó a los Santos a 8 8establecer el templo del Señor como el simbolo más grande de sus miembros y el supremo lugar para los más sagrados convenios.<br><br> Una Casa de Gloria explica cómo podemos hacer del templo el centro de atención para cada aspecto de nuestra vida y cómo podemos encontrar mayor gozo y significado en la casa del Señor. Sobre El Autor S.Michael wilcox es profesor del Instituto de Religión de la Universidad de Utah. Recibió su Doctorado en filosofia en la Universidad de Colorado donde fue director de instituto.<br><br> Ha sido profesor de seminario e instituto en Arizona y en Colorado. En La Iglesias de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días he servido como obispo, miembro del Sumo Consejo y obrero del Templo. Él, y su esposa Laura y sus cinco hijos residen en Draper, Utah.<br><br> 2 Contenido Prefacio: "El muchacho más afortunado".....................................................4 P ARTE 1: E L GRAN SÍMBOLO DE NUESTRA CONDICIÓN DE MIEMBROS ¿Qué prioridad le damos?......................................................................... 7 P ARTE 2: U NA CASA DE INSTRUCCIÓN 2. Aprendamos de los símbolos...............................................................12 3.<br><br> Lecciones preliminares............................................................................17 4. Una fórmula para la adoración en el templo .......................................23 5. Cuando el alma está en sosiego..............................................................29 6.<br><br> Aguas profundas..................................................................................31 P ARTE 3: U NA CASA DE REFUGIO 7. Frecuentemente, continuamente, constantemente...............................35 8. En tiempos de dificultades .................................................................37 9.<br><br> Una promesa profética de Isaías .........................................................42 10. "No hay fuerza contra tan grande multitud"..................................45 P ARTE 4: U NA CASA DE ORDEN 11. Mucho se requiere 4El cumplimiento de nuestros convenios............50 12.<br><br> "Que las consecuencias sean lo que deban ser"....................................53 13. Privilegios que inspiran y nos coronan...............................................56 P ARTE 5: U NA CASA DE GLORIA 14. La parábola de las llaves.....................................................................61 15.<br><br> "El más glorioso de todos los temas"..........................................................64 16. Elias vendrá......................................................................................69 17. Una ofrenda aceptable .....................................................................74 18.<br><br> Promesas a los hijos .........................................................................78 19. El valor de las almas.........................................................................81 20. "Una obra grande y maravillosa"......................................................84 P ARTE 6: U NA CASA DE ACCIÓN DE GRACIAS 21.<br><br> El río crece.....................................................................................87 3 P REFACIO "El muchacho más afortunado 9 9 Recientemente regresé al hogar de mi infancia en San Bernardino, California. Mientras caminaba por las calles reflexionando en mi juventud, muchos pensamientos y emociones regresaron a mí. Recordé todas las inseguridades y temores de mi juventud, especialmente aquellas relacionadas con mis años de adolescente.<br><br> Yo era pequeño y a menudo fui el objeto de burlas e intimidaciones por muchachos mayores y más grandes que yo. Durante esos años no me consideraba muy afortunado, y a menudo envidiaba a otros cuyos logros o ventajas me parecían deseables. Pensé: "Gracias a Dios que aquellos días ya pasaron; no me gustaría tener que revivirlos".<br><br> Supongo que me di la oportunidad para una buena dosis de autocompasión. Mis reflexiones continuaron en este orden de pensamiento por algún tiempo hasta que el Espíritu me susurró una verdad sorprendente y completamente inesperada: "Tú fuiste el muchacho más afortunado que jamás haya crecido en San Bernardino". Las palabras me llegaron tan poderosamente y con tanta claridad que yo no podía equivocarme en cuanto a su origen, pero no creía en ellas.<br><br> "¡No es así! ¡No es así!", contesté. "¡Yo no fuí el muchacho más afortunado!<br><br> ¿Cómo podría haberlo sido, considerando todas las experiencias que recuerdo?". Una vez más, en forma clara y firme vino la voz apacible del Espíritu: "Tú tuviste la plenitud del Evangelio de Jesucristo y una madre que sabía que era verdadero". Cuando recibí esta verdad, contemplé mi juventud con claridad por primera vez en mi vida.<br><br> Yo fui el muchacho más afortunado que jamás haya crecido en San Bernardino, California, pero no podría haber aceptado esa verdad hasta que mi vida me hubiese mostrado todos los aspectos gloriosos de la luz del Salvador. Este libro es acerca de un rayo de esa luz solamente, el cual es el santo templo. Es un rayo de luz que he llegado a amar profundamente.<br><br> Si entre todos los temas hermosos y edificantes que pertenecen al Evangelio tan sólo hubiese conocido el del templo, todavía habría sido el muchacho más afortunado y bendecido. Sus bendiciones por sí solas son suficientes para hacer de nosotros las personas más afortunadas y bendecidas que jamás hayan habitado en la tierra. El que recibamos muchas otras bendiciones asociadas con él, es en sí un testimonio de la gracia y de la misericordia de un amoroso Padre Celestial.<br><br> Comparado con todas las bendiciones gloriosas del Evangelio, el templo sobresale, para usar las palabras de José Smith, como "el más glorioso de todos los [temas] que pertenecen al Evangelio sempiterno" (D. y C. 128:17).<br><br> No poseo el talento suficiente para describir todas las glorias del Evangelio. El apóstol Juan dijo que "ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir" (Juan 21:25) si se registraran todas las enseñanzas y bellezas de la vida del Salvador y del Evangelio. Temo que no tenga ni siquiera la habilidad para escribir de un solo aspecto del Evangelio, mucho menos del que es considerado el más glorioso.<br><br> He vacilado por un largo tiempo en mi intento de hablar o de escribir acerca del templo. Quizás otras personas cuyos dones y talentos son mucho más grandes que los míos no serían capaces tampoco de hacer justicia a un tema tan hermoso, pero mi profundo interés en el templo me ha instado a hacer el intento, quizás solamente para mi propia aclaración y edificación. Espero, al empezar, que con certeza el Señor no quite Sus bendiciones por el esfuerzo de uno que ha amado este tema tan libremente.<br><br> Independientemente del resultado final, el esfuerzo en sí mismo me ha traído muchos frutos. Me he sentido a menudo como se sintió Frederic Farrar mientras intentaba escribir "The Life of Christ" (La vida de Cristo). También él se sintió sobrecogido por su tema.<br><br> En el prefacio escribe: "Si este libro va a hacer altamente bendecido, o si es recibido con displicencia e indiferencia, al menos nada me puede robar la profunda y constante felicidad que he sentido durante casi cada hora que le he dedicado Y aún 4 en medio del esfuerzo incesante en otras cosas, nada me ha prohibido que el tema en el cual me he envuelto estuviese a menudo en mis pensamientos, o que yo pudiese hallar en él una fuente de paz y de felicidad diferente, no comparable en grado ni en categoría, del cual ningún otro interés podría añadir o quitar" (The Life ofChrist, pág. 29). 5 PARTE 1 EL GRAN SÍMBOLO DE NUESTRA CONDICIÓN DE MIEMBROS Oh Señor, contemplamos con intensos e inefables sentimientos la terminación de esta casa sagrada.<br><br> (ORACIÓN DEDICATORIA DEL TEMPLO DE SALT LAKE) 6 CAPÍTULO 1 ¿Qué prioridad le damos? Mientras enseñaba en la Universidad Brigham Young (BYU), tuve la oportunidad de participar en la instalación del nuevo rector de esa universidad, Rex E. Lee.<br><br> Fue una ocasión hermosa. El viernes por la mañana, los profesores de la facultad, vestidos en sus togas académicas, esperaban en el estacionamiento a que comenzara el desfile. Cuando se nos dio la señal, marchamos todos hacia el lugar de las actividades conocido como el Centro Marriott y tomamos nuestros asientos.<br><br> Miles de estudiantes entraron, y pronto aquel recinto estuvo lleno. Todos nos encontrábamos emocionados y la atmósfera era de gran anticipación. Numerosos dignatarios del Estado de Utah y de la comunidad lle garon, cada cual tomando su asiento.<br><br> Finalmente un número de las Autoridades Generales, incluyendo miembros de la Primera Presidencia, llegaron con el rector Lee. Tomaron sus asientos en el estrado y la reunión empezó. Éste era un evento verdaderamente emocionante e importante.<br><br> Me sentí privilegiado de tomar parte en él.. Conforme las ceremonias continuaron, me dí cuenta de que entre todos los dignatarios y oficiales, el presidente Ezra Taft Benson no se encontraba presente. Me preguntaba si estaría mal de salud y por eso no había asistido.<br><br> Lo había escuchado hablar poco antes y me pareció vigoroso y fuerte. ¿Habría quizás otras reuniones o deberes de los que él tendría que hacerse cargo al llevar el peso de su manto de Profeta? La ceremonia duró varias horas.<br><br> Fue interesante y edificante, pero me llevé a casa un pensamiento que me intrigaba: ¿Dónde estaba el presidente Benson? El siguiente viernes, asistí a una sesión especial de investidura en el Templo Jordán River. Antes de participar en las ordenanzas, tuvimos la oportunidad de escuchar a un miembro de la presidencia del templo.<br><br> En sus comentarios encontré una respuesta a mi enigma de la semana anterior. Según recuerdo, esto es lo que nos dijo: "Cada viernes por la mañana, el presidente Benson y su esposa vienen al Templo Jordán River para participar en una sesión de investidura. Nosotros nos reunimos con ellos en un cuarto privado y les ayudamos a prepararse para su sesión.<br><br> El pasado viernes dimos por sentado que ellos no asistirían el templo, como es su costumbre, por razones de la instalación del rector Lee en la Universidad Brigham Young. "Para nuestra sorpresa ellos llegaron a la hora habitual, y nosotros no estábamos preparados para recibirlos y ofrecerles nuestra asistencia de costumbre. Nos disculpamos, le dijimos al presidente Benson que nos daba mucho gusto tenerlos con nosotros y ayudarlos pero que pensábamos que iban a estar en BYU.<br><br> El presidente Benson sonrió y preguntó: '¿Qué día es hoy?'. 'Viernes', respondimos. Entonces él dijo: 'El viernes es mi día de venir al templo.<br><br> ¿Adonde más podría yo estar el viernes de mañana?'". Conforme escuchamos esta breve pero hermosa historia de la vida del Presidente de la Iglesia, nos maravillamos del poder de su ejemplo. Para la instalación del rector de una gran universidad, un acontecimiento que tiene lugar una vez cada diez años, el presidente Benson podía enviar a uno de sus consejeros.<br><br> Sin embargo, él mismo, asistiría a una sesión regular de investidura en el Templo Jordán River tal como era su costumbre. Esa mañana, él había escogido vestir las ropas sagradas del templo en vez de las togas académicas. Me doy cuenta de que otros factores pudieron haber contribuido a su decisión de estar en el templo esa mañana del viernes.<br><br> Pero estaba muy impresionado con su decisión y desde ese día la importancia de 7 asistir al templo se ha magnificado ante mis ojos. ¿Qué importancia le hemos dado al templo en nuestras prioridades? ¿Lo hemos colocado tan alto como lo hizo el presidente Benson y también otros profetas que le precedieron?<br><br> Él no está solo en dar énfasis a la importancia de la obra que se lleva a cabo en la Casa del Señor. Hombres santos así lo han testificado a través de los tiempos, y particularmente durante la última dispensación, por cuanto "es en estricta conformidad con la voluntad divina que la gran obra por la salvación de los muertos fuese asignada a quienes viviesen en la dispensación del cumplimiento de los tiempos" (Joseph Fielding Smith, Improvement Era, abril de 1966, pág. 273).<br><br> Repasemos ahora el énfasis dado a esta obra edificante por los pasados profetas. E L GRAN HIMNO DE LA R ESTAURACIÓN . En septiembre de 1842, el profeta José Smith se escondía en la casa de Edward Hunter, en Nauvoo.<br><br> Sus enemigos fueron tras él una vez más. Él había sido atormentado y perseguido de esa manera por muchos años, tanto que él escribiría: "En cuanto a los peligros por los que se me requiere pasar, me parecen cosa pequeña, ya que la envidia y la ira del hombre han sido mi suerte común en todos los días de mi vida" (D. y C.<br><br> 127:2). Fue, sin embargo, en los estrechos cuartos de la casa de Edward Hunter que José escribió uno de los más majestuosos himnos de alabanza de la Restauración. Quizás usted haya asistido a una sinfonía y escuchado una interpretación musical que empieza con una sola nota clara que es tocada por un violín o una flauta.<br><br> Ese instrumento es el centro del escenario por un tiempo y entonces, lentamente, y en algunos casos de modo casi imperceptible, se le unen otros instrumentos. Conforme la interpretación continúa, la música aumenta en intensidad al integrarse más y más instrumentos, hasta que todos se unen y el teatro entero se llena con la belleza del sonido. O quizás usted haya escuchado la actuación de un gran coro.<br><br> A menudo es un solista quien con una voz clara empieza a cantar. Y como con la sinfonía, la voz del solista suena en nuestros oídos sin distracción. Entonces, lentamente, otras voces empiezan a cantar hasta que en una hermosa unidad de sonido, todos cantan a una sola voz.<br><br> Ésta es la estructura del himno de alabanza de José Smith; es solamente un himno, no una voz en una canción o una nota de violín, sino palabras salidas del alma y registradas en las Escrituras. El himno de José, también, empieza como una sola voz, "una voz de alegría'. Escuche las palabras y vea si usted puede escuchar las otras voces que se unen a cantar al unísono una canción de alabanza por las bendiciones de la Restauración.<br><br> "Ahora, ¿qué oímos en el evangelio que hemos recibido? ¡Una voz de alegría! Una voz de misericordia del cielo, y una voz de verdad que brota de la tierra; gozosas nuevas para los muertos; una voz de alegría para los vivos y los muertos; buenas nuevas de gran gozo...<br><br> "Y además, ¿qué oímos? ¡Alegres nuevas de Cumorah! Moroni, un ángel de los cielos, declarando el cumplimiento de los profetas:...<br><br> ¡Una voz del Señor en el yermo de Fayette!... ¡La voz de Miguel, en las riberas del Susquehanna!... ¡La voz de Pedro, Santiago y Juan en el yermo despoblado...!<br><br> "¡Y además, la voz de Dios en la alcoba del anciano papá Whitmer...! ¡Y la voz de Miguel, el arcángel; la voz de Gabriel, de Rafael y de diversos ángeles, desde Miguel o Adán, hasta el tiempo actual, todos ellos declarando su dispensación, sus derechos, sus llaves, sus honores, su majestad y gloria, y el poder de su sacerdocio... confirmando nuestra esperanza!<br><br> "...¡Prorrumpa la tierra en canto! ¡Alcen los muertos himnos de alabanza eterna al rey Emanuel que, antes de existir el mundo, decretó lo que nos habilitaría para redimirlos de su prisión...! "¡Griten de gozo las montañas, y todos vosotros, valles, clamad en voz alta; y todos vosotros, mares y tierra seca, proclamad las maravillas de vuestro Rey Eterno!<br><br> ¡Ríos, arroyos y riachuelos, corred con alegría! ¡Alaben al Señor los bosques y todos los árboles del campo; y vosotras, rocas sólidas, llorad de gozo! 8 ¡Canten en unión el sol, la luna y las estrellas del alba, y den voces de alegría todos los hijos de Dios!<br><br> ¡Declaren para siempre jamás su nombre las creaciones eternas! Y otra vez digo: ¡Cuán gloriosa es la voz que oímos de los cielos, que proclama en nuestros oídos gloria, salvación, honra, inmortalidad y vida eterna; reinos, principados y potestades!" (D. y C.<br><br> 128:19-23). ¿Qué podría haber estado posiblemente en la mente de José Smith al traer de su pluma tan hermoso resumen de la Restauración? El tema central de la sección 128 es la salvación de los muertos a través de las ordenanzas de la Casa del Señor.<br><br> En efecto, el versículo que precede a la canción de alabanza de José habla de un eslabón conexivo "entre los padres y los hijos", una unión que sería "entera, completa y perfecta" (D y C 128:18) Al inicio de su carta y sirviendo como introducción a su canción de alabanza, José Smith dijo a los santos: "[La obra del templo] parece ocupar mi mente e introducirse con más fuerza en mis sentimientos". Les aseguró diciendo: "Éstos son principios referentes a los muertos y a los vivos que no se pueden desatender, en lo que atañe a nuestra salvación" (D. y C.<br><br> 128: 1, 15). José entendió que la culminación de la Restauración, punto hacia el cual todas las voces se dirigían, fue el templo y el trabajo de redención para vivos y muertos que se llevaría a cabo dentro de sus paredes. Sin esa obra, la canción de la Restauración podría haber sido "como metal que resuena, o címbalo que retiñe" (1 Cor.<br><br> 13:1). O como lo escribiese Malaquías, "la tierra sería totalmente asolada en su venida" (D. y C.<br><br> 2:3). La obra del templo fue el alma de la canción de José Smith, como también es el alma de la Restauración. L A PIEDRA ANGULAR DEL ARCO DEL E VANGELIO .<br><br> Muchos otros profetas han añadido su propio testimonio al de José Smith. Wilford Woodruff, refiriéndose a José Smith, dijo a los santos que: "[su] alma estaba entrelazada con esta obra [la obra del templo] antes de que muriese como mártir por la Palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Él nos dijo que debe existir un eslabón conexivo de todas las dispensaciones y de la obra de Dios de una generación a otra.<br><br> Esto estaba en su mente más que la mayoría de otros temas que le fueron dados" ("Discourses of Wilford Woodruff", pág. 156; énfasis añadido). El presidente Woodruff agregó entonces su propio testimonio: "Sí, hijos de los hombres, yo les digo, en el nombre del Dios de Israel, que esos mismos principios que Dios ha revelado son los que han sostenido los juicios del Todopoderoso sobre la tierra.<br><br> Si no fuese por esos principios, ustedes y yo no estaríamos aquí hoy" (Ibid., pág. 154; énfasis añadido). El élder Boyd K.<br><br> Packer dijo: "Es evidente que la obra relacionada con los templos es lo que más molesta al adversario" ( The Holy Temple, pág. 216). Ésta es la obra que hace que "todas las campanas del infierno [empiecen] a sonar", como dijo Brigham Young (Discourses of Brigham Young, pág.<br><br> 628). John A. Widtsoe llamó la obra del templo "la piedra angular del maravilloso arco del Evangelio, Si la piedra central se debilita y cae, el arco entero cae en una pila de bloques doctrinales desorganizados.<br><br> Es un gran privilegio para jóvenes y mayores que se les permita entrar en la Casa del Señor, para allí servir a Dios y para ganar poder" (" Temple Worshíp", pág. 64; énfasis añadido). A la luz de esta perspectiva, ¿es acaso de sorprendernos que "los demonios en el infierno ...[estén] tratando de derrocar" a los Santos para que no realicen su obra?<br><br> (Discourses of BrighamYoung, pág. 618). Heber J.<br><br> Grant, quien como el presidente Benson, hallaba "tiempo para ir al templo una vez a la semana" (Gospel Standards, pág. 257), dijo a los Santos de su época: "Si ustedes sienten en su corazón y alma que ésta es una de las cosas más importantes que como Santos de los "Últimos Días pueden hacer, entonces hallarán la manera de hacerlo" (Improvement Era, 44:459; énfasis añadido). Joseph Fielding Smith se refirió a la obra del templo como "la tarea más importante de todas" y animó a los Santos para que no descuidaran el privilegio de más peso y mandamiento, a pesar de todas las otras buenas obras" (Seeking After Our Dead, pág.<br><br> 36; énfasis añadido). El presidente Brigham Young dijo que la obra del templo "es la más significativa que un hombre pueda realizar en esta tierra" (Discourses of Brigham Young, pág. 623).<br><br> El presidente Spencer W. 9 Kimball dijo que la obra del templo es "una responsabilidad muy seria que no podemos evitar", la cual nos podría poner "en peligro si fallamos en hacerla" (Ensign, enero de 1977, pág. 5).<br><br> Quizás el rey David describió de la mejor manera en los Salmos la actitud hacia la obra en el templo. Es una actitud basada en el amor por el templo, no en la tarea o responsabilidad colocada sobre nuestros hombros. La dulzura de las palabras de David son un ejemplo para todos nosotros.<br><br> "Una cosa he demandado a Jehová", cantó David, "...que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo" (Salmos 27:4). En otro Salmo más adelante, David escribió: "Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos" (Salmos 122:1). El alma de David, como la de todos los profetas, "anhelafba]...<br><br> aun ardientemente desea[ba] los atrios de Jehová" (Salmos 84:1-2). ¿No debería toda alma desear ardientemente lo mismo? A la luz de este énfasis, no es difícil entender porqué el Profeta del Señor escogió estar en el templo un viernes por la mañana en vez de estar en el Centro Marriott para la instalación de un nuevo rector de la universidad.<br><br> No es difícil comprender el himno de alabanza que José Smith escribió mientras se escondía en aquellos cuartos estrechos de la casa del obispo Hunter. Tampoco es difícil ver porqué el presidente Howard W. Hunter extendió una invitación a todos los Santos en su primera conferencia de prensa (y lo enfatizó en su primer discurso en conferencia general) a "establecer el templo del Señor como el símbolo más grande de cada miembro y el supremo lugar para los más sagrados convenios".<br><br> Él continuó: "Sería el deseo más profundo de mi corazón que cada miembro de la Iglesia fuese digno de entrar al templo. ...Seamos ...personas que amen el templo" (Church News, junio 11, 1994, pág. 14; énfasis añadido).<br><br> 10 PARTE 2 UNA CASA DE INSTRUCCIÓN Hoy te dedicamos la obra completa, con todas sus pertenencias, a fin de que sea santa a Tus ojos; para que sea una casa de oración, una casa de alabanza y adoración; para que Tu gloria descanse sobre ella; para que Tu santa presencia esté en ella continuamente; para que sea la morada de Tu muy amado Hijo, nuestro Salvador; para que los ángeles que estén delante de Tu faz sean los santos mensajeros que la visitarán, comunicándonos Tus deseos y Tu voluntad, a fín de que sea santificada y consagrada en todas sus partes como casa santa a Ti, el Dios de Israel, el Rey Omnipotente del género humano. (ORACIÓN DEDICATORIA DEL TEMPLO DE SALT LAKE) 11 CAPÍTULO 2 Aprendamos de los símbolos La mayoría de nosotros tenemos una memoria muy vivida de la primera vez que fuimos al templo para recibir nuestra investidura. Yo recién había sido llamado como misionero y tuve que viajar al Templo de Los Ángeles.<br><br> No sabía lo que me esperaba. No obstante algunos aspectos de mi investidura fueron hermosamente edificantes para mí, muchos otros me resultaron confusos. Salí un tanto confundido y con un poco de temor.<br><br> Desde entonces he descubierto que mi experiencia no fue única. También llegué a la conclusión de por qué mi primera experiencia no fue todo lo que yo anticipaba. No entendía la manera en la cual el Señor enseña a Sus hijos en Su casa.<br><br> Si lo hubiese entendido, mi ansiedad y confusión habrían desaparecido aún cuando mi grado de comprensión quizás hubiera permanecido igual. I NVESTIDOS CON PODER El libro de Doctrina y Convenios nos enseña que en el templo seremos "investidos con poder de lo alto" (D. y C.<br><br> 38:32). La mayor parte de ese poder viene del conocimiento o inteligencia que recibimos. Por lo tanto, para ser investidos con el poder que el Señor desea que recibamos, debemos saber cómo aprender en Su casa.<br><br> En el templo, el Espíritu es el maestro. Él nos instruye, con frecuencia, a través de los símbolos que comprenden la investidura. Debemos estar alerta y prestar atención a todo lo que vemos y oímos; entonces le permitiremos al Espíritu que nos enseñe y nos traiga el entendimiento.<br><br> Si vamos al templo y tan sólo nos sentamos, sin hacer un esfuerzo por aprender, perderemos la mayoría de las grandes bendiciones que el templo tiene para ofrecer. "Cuando usted regrese al [templo]", enseñó el élder David B. Haight, "venga con un corazón abierto, inquisitivo y contrito, y permita al Espíritu enseñarle por revelación lo que los símbolos pueden significar para usted" ("Conference Report", abril de 1992, pág.<br><br> 20; énfasis añadido). La verdadera enseñanza en el templo no es una instrucción de grupo. Cada alma es invitada a tener su propio tutor personal, el cual es el Espíritu, quien va a adaptar los símbolos a sus necesidades específicas y a su nivel de madurez, al mismo tiempo que invita a la activa participación de cada persona en el proceso de aprendizaje.<br><br> Este tipo de enseñanza llevó al élder John A. Widtsoe a declarar: "Cuánto quisiera que la instrucción fuese dada así de bien en cada aula escolar a través de la tierra, y así enseñaríamos con más eficacia de lo que ahora lo hacemos" ("Temple Worship"). En la oración dedicatoria del Templo de Kirtland, Ohio, José Smith oró a favor de todos quienes viniesen al templo, pidiendo al Señor que ellos "crezcan en ti y reciban la plenitud del Espíritu Santo" (D.<br><br> y C. 109:15). Esa plenitud es esencial para descubrir las profundidades que las ordenanzas del templo revelan.<br><br> Por cuando la dignidad y pureza de vida nos califican para recibir los dones y la compañía del Espíritu Santo, los convenios y el estilo de vida enseñados en el templo, según los cuales nos comprometemos a vivir, en ellos y de ellos mismos nos traen la plenitud prometida en la oración de José Smith. Además, la serenidad y la paz del templo en sí contribuyen también a la plenitud del Espíritu Santo. En el templo, nuestro espíritu está más en calma y estamos alejados del ruido y del tumulto del mundo exterior; le damos así al Espíritu una mayor oportunidad para que susurre verdades a nuestra alma.<br><br> Con la plenitud del Espíritu Santo, podemos ser enseñados en un nivel superior. 12 José Smith una vez instruyó a los Santos a acrecentar el poder del Espíritu para revelar la verdad a nuestra mente. Él dijo: "Una persona podrá beneficiarse si percibe la primera impresión del espíritu de la revelación.<br><br> Por ejemplo, cuando sentís que la inteligencia pura fluye en vosotros, podrá repentinamente despertar en vosotros una corriente de ideas... Y así, por conocer y entender el Espíritu de Dios, podréis crecer en el principio de la revelación hasta que lleguéis a ser perfectos en Cristo Jesús" (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 179; énfasis añadido).<br><br> Note que aprendemos y crecemos en el principio de revelación. Quizás no recibamos una plenitud la primera vez, pero vendrá en cuanto continuemos buscando el entendimiento en el templo. Recuerde, estamos invitados a "crecer en la Casa del Señor".<br><br> Conforme nuestro espíritu madura, seremos más receptivos a las enseñanzas del Espíritu Santo. Nuestra madurez no puede alcanzar su plenitud sin el templo. En verdad, la misma palabra investidura, sugiere algo que se otorga y que trae un crecimiento gradual pero continuo.<br><br> La investidura es un obsequio, pero es una clase muy especial de obsequio; es algo así como una donación. La mayoría de las donaciones que se hacen para una fundación son establecidas para que puedan perpetuarse por sí solas. Por ejemplo, una compañía da como donación una suma grande de dinero a una universidad para financiar la investigación en las artes o en las ciencias médicas.<br><br> La universidad no gasta la donación original. A ellos les es permitido gastar solamente los intereses que la donación original genera. La investidura del templo es diseñada de una manera similar.<br><br> La naturaleza simbólica permite enseñar o dar continuamente a través de muchos años en la vida de una persona. Jesús prometió a la mujer samaritana, "el agua que yo le daré será ... una fuente de agua que salte para vida eterna" (Juan 4:14).<br><br> De ese pozo continuaría brotando Su dulzura constantemente. El poder de la investidura es su habilidad para enviar a nuestra mente y a nuestro corazón conocimiento que fluye sin interrupción. Los símbolos son el obsequio original.<br><br> La multiplicidad del significado y de la edificación es como el interés que genera perpetuamente la donación original. "I NMENSAS REALIDADES " El élder John A. Widtsoe explicó: "La investidura en sí misma es simbólica; es una serie de símbolos de inmensas realidades, demasiado inmensas para un entendimiento completo.<br><br> Quienes vayan al templo y al salir sientan que el servicio no fue hermoso, se habrán ocupado de las apariencias externas y habrán fallado en entender su significado interno. Es el significado de las cosas lo que cuenta en la vida.... "La adoración en el templo implica un gran esfuerzo mental y suma concentración si es que vamos a entender los símbolos podero sos que pasan delante de nosotros.<br><br> Cada cosa debe ser puesta en orden para afinar el corazón, la mente, y el alma para la obra... "Al hombre o la mujer que vaya al templo con los ojos abiertos, prestando atención a los símbolos y a los convenios, y haciendo un esfuerzo firme y continuo por entender el pleno significado, Dios va a hablar Su palabra y le dará revelaciones. El proceso de recibir la investidura es así ampliamente simbólico....<br><br> Es algo tan lleno de revelaciones para quienes quieran ejercitar su fortaleza de buscar y ver, que no hay palabras humanas que puedan explicar o hacer claras las posibilidades que residen en el servicio del templo. El proceso de la investidura, el cual fue dado por revelación, puede ser mejor entendido por revelación; y para aquellos que buscan más vigorosamente, con corazones puros, la revelación será más grande" (Temple Worship, pág. 63).<br><br> Es esta rica profundidad del simbolismo lo que hace que la ordenanza de la investidura sea una fuente inagotable de conocimiento y de edificación. En una ocasión se me preguntó: "¿Por qué los símbolos del templo son tan diferentes de cualquier otra cosa que hemos experimentado antes en la Iglesia?". Ellos son diferentes por un propósito maravilloso que muestra la gran sabiduría del Señor.<br><br> La diferente naturaleza de los símbolos en sí misma requiere una explicación. Aun nos impulsa a hacernos preguntas. Nos invita a meditar y a 13 reflexionar: "¿Qué es lo que significa?<br><br> ¿Por qué hacemos esto? ¿Por qué se nos muestra esto? ¿Cuál es el significado de la ropa?".<br><br> Quizás esto es lo que el Señor quiere que nosotros hagamos, y que continuemos haciéndolo hasta que las respuestas nos lleguen. Los símbolos son diferentes a fin de que no lleguemos a acostumbrarnos a verlos y que no cesemos de hacernos preguntas. Si usted se ha sentido confundido por los símbolos del templo, quizás deba ser así.<br><br> Está bien que nos mantengamos intrigados con ellos y que meditemos sobre ellos y los estudiemos, permitiendo al Espíritu revelar su poder uno por uno. El peligro no está en que pensemos que son inusuales, sino en que dejemos totalmente de pensar. Los símbolos tienen el fin de ayudarnos a vencer esta tendencia humana.<br><br> Es también muy importante recordar que las ordenanzas del templo constituyen una totalidad. Son como una obra de teatro en cuatro actos, un bello poema con cuatro versos, o una canción con cuatro estrofas. Podemos tener un acto, verso o estrofa de nuestra predilección; pero para recibir el significado completo de la obra, debemos permanecer atentos a cada uno de esos cuatro actos, versos o estrofas.<br><br> Regresemos al baptisterio, hagamos con frecuencia las ordenanzas preparatorias y participemos en los sellamientos. Aprenderemos más al hacer esto que si constantemente repetimos solamente la sesión de la investidura. E L PODER DEL LENGUAJE SIMBÓLICO La enseñanza a través de símbolos puede ser muy poderosa.<br><br> Los símbolos pueden sugerir muchas diferentes verdades a diferentes personas en diferentes etapas de su vida. Entonces nos van a edificar de acuerdo con nuestras necesidades presentes y nunca van a llegar a ser irrelevantes. El poder de la escritura simbólica es maravillosamente explicado por George MacDonald, un mentor cristiano del apologista C.<br><br> S. Lewis. No obstante que él no estaba refiriéndose al simbolismo del templo, su punto de vista es aplicable.<br><br> "Una obra genuina de arte debe significar muchas cosas", escribió. "Entre más verdadero sea su arte, más cosas va a significar". No existe un artista más verdadero que el Señor y, por supuesto, Su obra maestra se halla en el santo templo.<br><br> Si los símbolos mortales pueden tener muchos significados, ¿cuánto más podríamos esperar descubrir en los símbolos presentados por el Señor? MacDonald continuó su descripción del poder del lenguaje simbólico con los siguientes pensamientos: "Lo mejor que usted puede hacer por sus semejantes, después de despertar su conciencia, no es darles cosas en qué pensar, sino despertar cosas que están en ellos; o sea, hacer que piensen cosas por sí mismos. "Lo mejor que la naturaleza hace por nosotros es producir en cada uno tales estados de ánimo en los cuales nacen los pensamientos de gran importancia.<br><br> ¿Acaso hay algún aspecto de la naturaleza que despierte un solo pensamiento? ¿Acaso nos sugiere solamente una cosa determinada? ¿Acaso hace que dos hombres diferentes en el mismo lugar y en el mismo momento piensen la misma cosa?<br><br> ¿Es por lo tanto un fracaso, por cuanto no tiene un significado determinado? ¿No significa nada el que despierte algo más profundo que el entendimiento ese poder que es la base de los pensamientos?... La naturaleza engendra estados de ánimo, provoca pensamientos...<br><br> "En cada cosa que Dios ha hecho, existe un significado ascendente; estrato sobre estrato, Él expresa el mismo sentimiento en niveles cada vez más altos de ese pensamiento... "Si la meta de un escritor es la convicción lógica, entonces no puede desperdiciar ningún esfuerzo que no sea lógico. No solamente para ser entendido sino para escapar de ser mal entendido.<br><br> Cuando su objetivo es el de motivar por la sugerencia, o causar la imaginación, entonces él debe acometer el alma del lector como el viento acomete a un arpa eólica. Si hay música en mi lector, gustosamente la despertaré" {The Gifts ofthe Child Christ 1:23-28; énfasis añadido). Los puntos de vista de MacDonald son especialmente verdaderos en lo referente al templo.<br><br> Hablando 14 en forma general, nosotros no "aprendemos" el significado de los grandes y exaltadores símbolos del Evangelio. Más bien "recordamos" su significado, por cuanto fuimos enseñados sobre el poder que está detrás de ellos aún antes de nuestro nacimiento. En la tierra, un velo se nos puso en nuestra mente, pero a menudo se nos recuerda que ese velo es muy delgado en la casa del Señor.<br><br> La palabra despertar es una buena descripción de cómo el conocimiento es a menudo impartido en el templo. Recuerde, el Espíritu Santo es el maestro en el templo, y se nos ha prometido que podemos recibir la plenitud de Su poder. Jesús enseñó a Sus discípulos en la Última Cena que una de las misiones del Espíritu Santo es que "nos recordará todas las cosas" (Juan 14:26).<br><br> El presidente Joseph F. Smith también sugirió este despertar a las verdades a través del poder del Espíritu: "Todas estas verdades salientes, las cuales llegan con tanta fuerza a hacer su morada en la mente y en el corazón, parecen no ser otra cosa que el despertar de las memorias del espíritu. ¿Acaso podemos conocer alguna cosa aquí que no sabíamos ya antes de venir?<br><br> ¿No son los medios del conocimiento en el primer estado iguales a aquéllos en éste?". Pero para poder extraer de ese conocimiento, debemos esforzarnos por salir de 'la prisión' de la mortalidad" ( Doctrina del Evangelio, énfasis añadido). La esperanza y la confianza son engendradas en esta verdad.<br><br> Nuestra tarea de descubrimiento en el templo parece tener más probabilidades de éxito si nos damos cuenta que la enormidad de verdades halladas allí ya están durmiendo en nuestro recuerdo. Debemos entonces pedir al Espíritu que nos ayude a despertarlas. Quienes asisten al templo con frecuencia y se han familiarizado con la manera de las enseñanzas del Señor han descubierto ya que el significado detrás de un símbolo tiende a venir "todo de una vez", como una verdad que es despertada o recordada, o no del todo.<br><br> O, como lo dijese José Smith: "Una persona podrá beneficiarse si percibe la primera impresión del espíritu de la revelación. Por ejemplo, cuando sentís que la inteligencia pura fluye en vosotros, podrá repentinamente despertar en vosotros una corriente de ideas" ("Enseñanzas del Profeta José Smith", pág. 179; énfasis añadido).<br><br> C. S. Lewis, comentando acerca del entendimiento de George MacDonald sobre la escritura simbólica, añadió sus puntos de vista sobre su propia experiencia: "Va más allá de la expresión de cosas que ya hemos sentido.<br><br> Despierta en nosotros sensaciones que nunca hemos tenido anteriormente, que no hemos anticipado tener, y es como si saliésemos de nuestro modo normal de conciencia y fuésemos poseídos de 'gozo no prometido en nuestro nacimiento'. Nos llega hasta debajo de nuestra piel, nos golpea más profundamente que nuestros pensamientos o aun que nuestras pasiones, nos crea conflictos con viejas certidumbres hasta que todas las preguntas son reabiertas y, en general, nos lleva a un despertar más completo que lo que experimentaremos en la mayor parte de nuestra vida" (George MacDonald, An Anthology, pág. 16 -17).<br><br> No obstante que las descripciones de MacDonald y de Lewis fueron escritas acerca de trabajos literarios, ellos describen la esencia del modo de instrucción del templo. Debemos aprender cómo aprender a la manera del Señor. En Su casa el método es mayormente simbólico, por cuando los símbolos proveen uno de los métodos de aprendizaje más poderosos que pueden abarcarlo todo.<br><br> Debemos aprender a confiar en el poder inherente de los símbolos, aun cuando podamos sentirnos nosotros mismos como niños al tratar de descifrarlos. Con el tiempo y con paciencia, nuestro espíritu madurará, la plenitud del Espíritu Santo se destilará en nosotros y empezaremos a despertar. Las verdades del templo son profundamente hermosas, edificantes y gozosas.<br><br> Nuestro deseo y esfuerzo por descubrirlas deben ser igual en belleza, si es que la plenitud de su fuerza y maravilla va a ser apreciada verdaderamente. Por eso el Señor protege la santidad de Sus verdades más profundas y sagradas, presentándolas solamente a quienes las deseen profundamente y cuya vida, sacrificio y obediencia han desarrollado en ellos plena intimidad con el Espíritu. Mucho es lo que se logra también fuera del templo.<br><br> Cuanto más refleja nuestra vida obediencia y dedicación a los deseos del Señor, más poderosamente opera el Espíritu en nosotros. Cuando llevamos al templo ese poder acrecentado del Espíritu, entonces 15 podemos esperar ser enseñados las verdades maravillosas y edificantes que bendicen nuestra vida y la de los miembros de nuestra familia. 16 CAPÍTULO 3 Lecciones preliminares E1 Señor no nos deja sin ayuda cuando aprendemos a aprender en Su casa.<br><br> Él nos prepara en diferentes maneras. Algunas de esas formas de prepararnos empiezan en nuestra niñez. Otras vienen conforme entramos en Su templo y participamos en las ordenanzas.<br><br> Todas ellas continúan a través de nuestra vida. O RDENANZAS SIMBÓLICAS Antes de que vayamos al templo, ya se nos habrán presentado las ordenanzas simbólicas. A través de ellas se nos muestra cómo responder al lenguaje simbólico.<br><br> Las ordenanzas del bautismo y de los sacramentos son un ejemplo. Si alguien que no estuviese familiarizado con la adoración en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los "Últimos Días o en otra iglesia cristiana, y entrase a una de nuestras capillas y presenciase un bautismo o los sacramentos, éstos podrían parecerle extraños. A menos que entendiese qué representan los objetos y las acciones externas, podría sentir aun un rechazo por lo que ve.<br><br> En los sacramentos, el pan nos recuerda el cuerpo del Salvador y el agua Su sangre. Cuando participamos de los sacramentos, pensamos en el amoroso sacrificio en favor nuestro y en los convenios que hacen que Su sacrificio sea eficaz en nuestra vida. El pan y el agua también nos recuerdan que Jesús fue "el pan de vida" y que Él es la fuente "de agua viva" (Juan 6).<br><br> Nos concentramos, por lo tanto, en el significado del símbolo y no en el símbolo mismo. Cuando entendemos el significado de los símbolos del templo, su forma exterior llegara a ser más hermosa, así como la ordenanza de los sacramentos es hermosa y edificante para nosotros. El bautismo es una ordenanza excelente para estudiar, la cual nos da una mejor idea de cómo el Señor nos enseña en el templo.<br><br> ¿Qué es lo que el bautismo simboliza? Algunos pueden decir que el bautismo es una limpieza simbólica. La pila bautismal nos recuerda de un baño donde nuestros pecados son lavados.<br><br> Conforme nos sumergimos en el agua, llegamos a ser puros. Esto se enseña en las Escrituras. Otros pueden enseñar que el bautismo simboliza un nacimiento.<br><br> Y la pila bautismal representa el vientre materno. Como un recién nacido sale del agua del vientre materno, así también nosotros "nacemos de nuevo" de las aguas del bautismo a una nueva vida inocente. También esto se afirma en las Escrituras.<br><br> Otros pueden añadir que el bautismo simboliza un entierro. La pila bautismal sugiere a la mente una sepultura. El viejo hombre de pecado, el hombre natural, es sepultado en el agua para que el nuevo hombre en Jesucristo pueda resucitar.<br><br> Y hacemos esto en similitud de la muerte y resurrección de nuestro Salvador. Esta interpretación también se sugiere así en las Escrituras. ¿Es el bautismo entonces un baño, un nacimiento, o un entierro?<br><br> Es todo eso. Por cuanto tales símbolos traen consigo múltiples significados, ellos nos van a edificar e instruir constantemente a través de nuestra vida conforme meditamos en ellos. U N MANUAL PARA LA INVESTIDURA Así como hemos considerado el significado de los sacramentos y del bautismo, debemos aprender qué 17 hacer con las ordenanzas en la Casa del Señor.<br><br> El Señor nos ha mostrado un modelo en los sacramentos y en el bautismo, pero no necesitamos descubrir los niveles del significado simbólico sin asistencia. La ayuda está disponible. Los tres significados del bautismo mencionados anteriormente se enseñan en las Escrituras, así como los múltiples significados de los sacramentos.<br><br> En algunas ocasiones se me ha preguntado si yo puedo recomendar un buen libro o artículo para ayudar a la gente a entender las ordenanzas del templo. Mi respuesta siempre ha sido: "¡Sí! Hay un hermoso manual escrito para explicar aun los significados más sutiles de la investidura, y está a su disposición".<br><br> La persona, emocionada, toma un papel y un lápiz para escribir el título del libro. "El manual son las Santas Escrituras", le digo. En forma desanimada, la persona deja el lápiz y dice: "No, realmente, ¿existe algún otro libro que pueda recomendarme?".<br><br> ¿Qué provecho tiene el leer cualquier otra cosa acerca del templo (incluyendo este libro), si no hemos estudiado profundamente la fuente de mayor información? Con certeza, el lugar prominente que ocupan las Escrituras en el templo es una señal para nosotros de su valor para comprender todo lo que vemos y escuchamos dentro de sus paredes. Las Escrituras nos van a revelar significados más profundos y más amplios acerca del templo.<br><br> Dentro de sus páginas están las claves para la mayor parte del simbolismo del templo. Cada vez que se nos ha dicho "buscad diligentemente...palabras de sabiduría... de los mejores libros" (D.<br><br> y C. 88:118), está dicho en el contexto de la adoración en el templo. El Señor nos sugiere que el entendimiento de las verdades del templo está basado en un estudio más intenso y más completo de las Escrituras.<br><br> En cuanto más conozcamos las Escrituras, más abrirá la ordenanza de la investidura nuestro entendimiento. Muchos han tenido la experiencia de meditar en el templo, cuando de repente un versículo de las Escrituras les ha venido a la mente y reciben el entendimiento acerca de las "inmensas realidades". La investidura del templo es Escritura, la forma más elevada de Escritura, no en forma escrita para que todos la lean, sino grabada en la mente de quienes con su esfuerzo y su asistencia manifiestan la profundidad de sus deseos.<br><br> Está escrita en nuestro corazón, no en las páginas de un libro. En ocasiones hemos leído acerca de personas a quienes se les han enseñado verdades o principios que se les ha prohibido revelar o describir. Jesús oró con los Nefitas, por ejemplo, y "las cosas que oró no se pueden escribir" (3 Nefi 17:15).<br><br> El momento fue sagrado, tan hermoso y santo que no podía dejarse grabado en un papel. Como estudiante de inglés en la universidad, yo deseaba poder ver o escuchar algo realmente hermoso que no pudiera ser escrito. Entonces un día, el Espíritu me susurró: "Tú tienes esa oportunidad, muchas veces, en la casa del Señor".<br><br> La investidura y las otras ordenanzas del templo son muy sagradas para ser escritas a fin de que todos las vean. El Señor le dijo a Mormón, cuando éste intentaba escribir más de las palabras del Salvador en el Libro de Mormón: "Pondré a prueba la fe de mi pueblo" (3 Nefi 26:11). Así también, el Señor prueba la fe de Su gente antes de que reciban las verdades y convenios sagrados de Su casa.<br><br> Por cuanto la investidura es Escritura, y puesto que la Escritura es en sí el mejor comentario de la Escritura misma, en nuestra lectura de los libros sagrados podemos hallar luz acerca de la investidura. Esto va a suceder especialmente si recordamos que los símbolos pueden tener múltiples significados. Quizás una ilustración de cómo la Escritura comenta acerca de la Escritura misma nos ayudará a aclarar este punto.<br><br> C ORRERÁN SIN FATIGARSE , Y ANDARÁN SIN DESMAYAR Por muchos años leí las promesas hechas en la Palabra de Sabiduría tal como se encuentran en la Sección 89 de Doctrina y Convenios. Una de esas promesas indica que los Santos "correrán sin fatigarse, y andarán sin desmayar" (versículo 20). Por muchos años pensé que yo entendía 18 completamente el significado de esa promesa.<br><br> Era la seguridad de gozar de un cuerpo sano si seguimos el consejo dado en la Palabra de Sabiduría. Todavía yo creo que esto es verdadero e inherente en la promesa. Sin embargo, un día, mientras leía la epístola del apóstol Pablo a los hebreos vi en sus palabras una promesa aún más profunda y poderosa.<br><br> Pablo con frecuencia usó la imagen de una carrera olímpica para describir la vida de los Santos de entonces. "Despojémonos de todo peso", escribió, "y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar" (Hebreos 12: 1-3; énfasis añadido).<br><br> Tres palabras de la promesa en la sección 89 están también en las palabras de ánimo de Pablo a los Santos: "correr", "fatigarse" y "desmayar". Pero en el libro de Hebreos la carrera es espiritual, no física. Otras Escrituras también nos vienen a la mente.<br><br> Frecuentemente se nos ha dicho en las Escrituras no "cansarnos de hacer el bien" y "caminar en el camino estrecho y angosto". Si combinamos todas estas ideas, surge un significado más profundo de la promesa. La promesa de la Palabra de Sabiduría es también una seguridad de resistencia espiritual.<br><br> Correremos la carrera de la vida y no nos cansaremos de hacer el bien, y caminaremos por el sendero estrecho y angosto y no desmayaremos. En otras palabras, "perseveraremos hasta el fin". Lo que hemos hecho aquí con la Palabra de Sabiduría podría hacerse con otras frases, convenios y promesas que escuchamos y vemos en el templo.<br><br> Un significado nuevo y hermoso será puesto delante de nuestros pies si estamos dispuestos a pagar el precio de "[buscar] conocimiento, tanto por el estudio [de las Escrituras] como porlafe" (D. y C. 88:118).<br><br> P RÁCTICA DE LAS E SCRITURAS CON SÍMBOLOS La importancia del estudio de las Escrituras en lo que se relaciona con el templo se ve también en el hecho de que las Escrituras en sí mismas son simbólicas y tienen muchos niveles de significado. Cuando mis hijos han tenido que prepararse para tomar los exámenes para entrar en la universidad como lo son el ACT y el SAT, (dos de los exámenes más comunes que se requieren a los estudiantes de secundaria en los Estados Unidos para ser admitidos en la universidad), ellos han estudiado libros que contienen el tipo de preguntas que van a encontrar en los exámenes reales. Esto les permite practicar con exámenes de prueba y de esta forma estar mejor preparados.<br><br> Nosotros también podemos revisar las Escrituras de esa manera, una práctica sobre las ordenanzas, el lenguaje y los símbolos. Un ejemplo excelente lo encontramos en el libro del Éxodo. En cierta forma es una investidura mosaica.<br><br> Es un microcosmos de la vida, así como lo es la investidura. Cada cosa que allí sucede, desde la liberación de los hijos de Israel hasta su entrada en la tierra prometida, puede ser aplicada simbólicamente a nuestra vida. Por ejemplo, estudiamos la columna de fuego o la nube que guió a los israelitas cuando viajaban por el desierto.<br><br> El apóstol Pablo dice que cruzar el Mar Rojo fue como un bautismo simbólico para Israel. Después del bautismo se nos da el don del Espíritu Santo que sirve como una guía a través de nuestra vida. Este don permanecerá con nosotros mientras nos mantengamos dignos.<br><br> La columna de fuego o la nube en el Éxodo nos sugiere que el Espíritu Santo nos guiará así como aquella columna guió a los israe litas a través del desierto. El desierto nos sugiere la vida en la tierra, y la tierra prometida nos sugiere el reino celestial. Con esto en mente, notemos la poderosa lección simbólica que esta historia nos enseña.<br><br> La actitud que los hijos de Israel tenían acerca de la columna de fuego podría ser también nuestra actitud hacia la guía del Espíritu Santo: "Así era continuamente: la nube lo cubría de día, y de noche la apa riencia de fuego. Cuando se alzaba la nube del tabernáculo, los hijos de Israel partían; y en el lugar donde la nube paraba, allí acampaban los hijos de Israel. Al mandato 19 de Jehová los hijos de Israel partían, y al mandato de Jehová acampaban; todos los días que la nube estaba sobre el tabernáculo, permanecían acampados.<br><br> Cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehová, y no partían. Y cuando la nube estaba sobre el tabernáculo pocos días, al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían. Y cuando la nube se detenía desde la tarde hasta la mañana, o cuando a la mañana la nube se levantaba, ellos partían; o si había estado un día, y a la noche la nube se levantaba, ellos partían; o si había estado un día, y a la noche la nube se levantaba, entonces partían.<br><br> O si dos días, o un mes, o un año, mientras la nube se detenía sobre el tabernáculo permaneciendo sobre él, los hijos de Israel seguían acampados, y no se movían; mas cuando ella se alzaba, ellos partían. Al mandato de Jehová acampaban y al mandato de Jehová partían" (Números 9:16-23). Qué lección más hermosa se nos sugiere en esta historia, si entendemos el simbolismo de la columna de fuego que estaba sobre el tabernáculo.<br><br> En nuestra propia vida nunca debemos caminar sin la dirección del Espíritu. Debemos estar con el Espíritu en todo momento, no importa dónde o cuán lejos nos lleve o nos haga descansar. Él controla la dirección de nuestra vida.<br><br> Algunas veces la columna se moverá en el día, otras veces en la noche. No importaba por cuánto tiempo la gente tenía que acampar, podía ser dos días o un año. La columna lo determinaba todo.<br><br> El deseo de ellos fue siempre estar donde la columna de fuego quería que ellos estuviesen. En la historia de los hijos de Israel hay otros mensajes hermosos. Por ejemplo, se les enseñó a juntar el maná cada día.<br><br> Moisés nos dice en el libro de Deuteronomio que el maná simbolizaba la palabra de Dios (véase Deuteronomio 8:3). ¿No deberíamos también nosotros juntar las palabras de Dios de las Escrituras "cada día"? ¿Podríamos juntar suficiente en un día como para que dure para la semana?<br><br> ¿Juntamos un poquito aquí y un poquito allá hasta tener suficiente para satisfacer nuestra hambre espiritual? Es necesario trabajar para reunir suficiente maná que pueda alimentar a nuestra familia. ¿Acaso no se requiere también un esfuerzo para juntar de las Escrituras y de las palabras de los profetas la sabiduría que necesitamos para alimentar a nuestras familias modernas con el "pan de vida"?<br><br> En el capítulo sexto del Evangelio de Juan, Jesús, refiriéndose a esta historia, se llamó así mismo el "pan de vida". Vemos aquí también múltiples significados en la riqueza del relato de las Escrituras. Él también fue el pan "que descendió del cielo" (Juan 6:33).<br><br> El pueblo de Israel siguió a Moisés a través del desierto. ¿No seguimos también a los profetas vivientes a través del desierto de la vida en la actualidad? Él los guió al Monte Sinaí, la montaña del Señor, donde iban a "encontrarse con Dios", a escuchar Su voz y a recibir Su ley.<br><br> ¿No está también nuestro profeta, Gordon B. Hinckley, procurando con todo su corazón guiarnos a la montaña de la casa del Señor, el Sinaí del templo donde podemos encontrarnos con Dios, escuchar Su voz y recibir Su ley? Durante su peregrinación en el desierto, con frecuencia Israel deseaba regresar a la "abundancia" de Egipto.<br><br> Egipto sugiere el cautiverio y el poder restringido del mundo y del adversario. ¿No luchamos también para permanecer separados del mundo, gozar continuamente del maná de la palabra del Señor y no de la "abundancia" de los entretenimientos y apetitos mundanos? Éstas y otras historias nos enseñan de manera similar la forma en que el relato del templo nos instruye.<br><br> Debemos nosotros mismos aprender de las imágenes e historias que se nos presentan. La lec- tura constante de las Escrituras nos dará la suficiente práctica en este método de instrucción, particularmente las historias y los relatos del Antiguo Testamento. Con el tiempo llegaremos a estar bien versados, y el templo va a empezar a abrírsenos y a influir más significativamente en nuestras actividades y decisiones de la vida cotidiana.<br><br> No podemos hablar fuera del templo de los símbolos ni de lo que se nos presenta en la investidura, pero podemos comentar sobre la historia de los hijos de Israel y otras historias de las Escrituras que nos agraden. Podemos ayudarnos el uno al otro a aprender a encontrar significado en la historia de otras 20 personas o pueblos. En breve, podemos practicar el aprendizaje en el templo, ayudarnos el uno al otro a ver más allá de los símbolos, y aprender de las inmensas realidades que ellos representan.<br><br> S ÍMBOLOS SENCILLOS Y OBVIOS El Señor nos ayuda también a aprender sobre el templo en otras maneras. En forma inconfundible, Él ha hecho que algunos de los símbolos del templo sean fáciles de entender. Algunos de esos símbolos nos han sido explicados por medio de profetas y de apóstoles vivientes.<br><br> Por ejemplo, en el templo cada persona viste con ropa blanca lo cual significa pureza y limpieza ante los ojos de Dios y de los demás. También se nos ha explicado que ello sugiere una igualdad ante Dios, creando en Sus hijos un sentido de unidad y singularidad. ¿Podría también enseñarnos que así como el blanco es un reflejo de todos los hermosos colores del espectro, nuestra vida debe reflejar toda la polifásica belleza de la luz del Evangelio de nuestro Salvador?<br><br> Los espejos que se encuentran frente a frente en diferentes salones del templo nos sugieren la eternidad. Este símbolo es fácil de entender si tomamos tiempo para meditarlo. Éste es un símbolo verdaderamente apropiado en los salones de sellamientos.<br><br> Es allí donde se crean familias eternas y donde comienza un viaje eterno como marido y mujer. El Señor diseñó las ordenanzas del templo de modo que todos podamos entender algunos de los símbolos. Eso nos ayuda a evitar el desánimo hasta que aprendamos a quitar el velo de los símbolos más profundos con sus múltiples posibilidades para edificarnos e instruirnos.<br><br> S ÍMBOLOS PROFUNDOS Algunos de los símbolos del templo son más difíciles de entender, y por eso se nos da un significado de ellos conforme se nos presentan. En algunos casos se nos dan múltiples significados. Si meditamos en la explicación que se nos da del símbolo y cómo se relaciona con el símbolo mismo, entonces podemos estar más familiarizados con el método de enseñanza del Señor.<br><br> Vemos estos símbolos como sagrados y no hablamos de ellos fuera de las paredes del templo, no porque sean secretos, sino porque los respetamos con gran reverencia como para permitir que lleguen a ser triviales en una conversación común, al alcance de cualquier curioso. Después de presentársenos las ordenanzas simbólicas antes de que vayamos al templo; después de dársenos las imágenes y el lenguage simbólico en las Escrituras; después de presentársenos algunos símbolos más fáciles de entender; y después de explicársenos otros más difíciles de entender, el Señor en esencia nos dice: "¿Comprendes ahora cómo enseño en mi casa? Yo he tratado de prepararte para la adoración en el templo toda una vida.<br><br> Ahora que ya tienes una idea de cómo enseño, regresa con frecuencia para aprender todo lo que mi casa tiene para enseñarte. Medita y ora hasta que entiendas los símbolos que yo no te he explicado. Permite que cada palabra, que cada acto y que todo lo que ves sea una oportunidad para adquirir luz y edificación".<br><br> Si nos observamos la adoración del templo en esta forma, entonces cada visita va a ser una invitación para el descubrimiento. Requiere esfuerzo y concentración, pero el Señor nos asegura que no nos sentiremos desanimados. C ADA COSA NOS PUEDE ENSEÑAR Debemos darnos cuenta de que cada cosa en el templo nos puede enseñar.<br><br> Las palabras, los convenios, la ropa y la arquitectura nos presentan oportunidades para un hermoso aprendizaje. Una vez aprendí una gran lección acerca del matrimonio mientras presenciaba el sella-miento de un familiar. Después de la ceremonia, nos quedamos con mi esposa mirando los espejos que reflejan el camino angosto y estrecho hacia la eternidad.<br><br> Como de costumbre, estaba tratando de moverme de un lado a otro, intentando ver en lo infinito de los espejos, pero mi 21 propio reflejo se interponía y no podía ver tan lejos como quería. Recuerdo que en forma consciente pensé: "Quisiera poder quitar mi reflejo de los espejos. Entonces podría mirar mejor la eternidad, pero yo mismo me estoy estorbando" Conforme meditaba en esto, el Espíritu me dio un testimonio firme de esta verdad.<br><br> Cuando nos concentramos demasiado en nosotros mismos, esto oscurece nuestra visión de las cosas eternas. Medité sobre todas las parejas que yo había aconsejado mientras servía como obispo, y me daba cuenta de que en cada caso de conflicto matrimonial, uno o ambos cónyuges se habían concentrado demasiado en ellos mismos de modo que no podían ver la eternidad. Si yo pudiese traer a cada pareja de mi barrio al cuarto de sellamientos, los colocaría frente a los espejos y les diría: "¿Pueden acaso ver lo que nosotros algunas veces hacemos?<br><br> ¿Podemos acaso ver el problema y percibir la solución? Los espejos nos enseñan una verdad profunda que puede fortalecer, mejorar o salvar nuestros respectivos matrimonios". Mis ojos estaban en el candelero que cuelga sobre el altar.<br><br> Impartía una luz suave y apacible en la habitación que me hacía pensar en la luz que irradia el Espíritu Santo. Sentí todas las otras palabras de las Escrituras que están asociadas con la luz, tales como verdad, espíritu, inteligencia, el Salvador y demás. Miré el reflejo del candelero multiplicarse en el corredor creado por los espejos; el Espíritu parecía susurrarme: "Si quieres que tu matrimonio sea eterno, debes tomar el Espíritu, la verdad y el Salvador contigo.<br><br> Esta luz te guiará a través de los corredores del tiempo hasta la eternidad". Quizás esta sublime belleza es sugerida por el presidente Wilford Woodruff en la oración que ofreció en la dedicación del Templo de Salt Lake: "Nuestro Padre Celestial, presentamos ante Ti los altares que hemos dispuesto para que Tus siervos y siervas reciban sus bendiciones selladoras. Los dedicamos en el nombre del Señor Jesucristo a Tu Santísimo Nombre, y te suplicamos que santifiques estos altares para que quienes vengan a ellos puedan sentir el poder del Espíritu Santo descansar sobre ellos' (véase "La Casa del Señor", pág.<br><br> 149; énfasis añadido). Estas simples verdades, entre otras, me fueron enseñadas por sólo el mobiliario del salón de sellamientos. ¿Cuánto más podemos aprender si consideramos el poder de las ordenanzas mismas y el rico detalle de su lenguaje?<br><br> Debemos preguntarnos constantemente cada vez que vamos al templo: "¿Qué es lo que esto me enseña? ¿Qué es lo que puedo aprender de esta parte de la ordenanza? ¿Cómo se relacionan estas palabras y estas imágenes con mi vida?<br><br> ¿Por qué el Señor me muestra esto a mí? ¿Por qué el Señor me pide hacer esto?". No debemos dejar que el desánimo nos acongoje.<br><br> Nunca se pretendió que entendiésemos las ordenanzas del templo todas de una vez. Han sido diseñadas para alimentarnos por toda la vida. José Smith una vez dijo: "La investidura que tanto anheláis, no podéis comprenderla ahora, ni podr<br><br>