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La vida oculta secretos y confesiones pdf

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Una vida feliz......................... 77 7 8 Prólogo Este libro es una historia filosófica; no es un manual práctico.<br><br> Está pensado para meditar sobre el Yo más interno, la vida y el amor. Expresar a los hombres y mujeres cuya necesidad más apremiante es el conocerse a sí mismos, una visión libre de programaciones para despertar el potencial creativo y vuestro amor por la vida. Para quienes desean enriquecerse del alma de Dios en su visión más cercana: nosotros mismos.<br><br> Para quienes hasta ahora no han encontrado el tiempo, el medio, ni la oportunidad de enfocar su mirada en el estudio de las profundidades del pensamiento, la mente y sus consecuencias y están dispuestos a aceptar un enfoque que hará reflotar las maravillas que llevamos en nuestro espíritu y recorrer un camino lleno de soluciones como base para la acción. Es de esperar que el lector tome la historia como punto de partida para reconocer sus virtudes y dejar que en su mente y su corazón afloren los sentimientos de amor dormidos que le llevarán a aceptar una vida llena de magia y felicidad. El libro y su historia demostrarán su verdad: la vuestra; sin miedo ni vacilación, porque cada hombre o mujer 9 que llegue a comprenderse y amarse, seguramente se enriquecerá y el fracaso y el miedo quedarán sometidos al amor, la acción y la felicidad.<br><br> La filosofía de que cUno es Todo, y Todo es Uno d; es parte esencial de ésta historia y ha sido recreada con imágenes y frases que dotan a este libro de sencillez y simplicidad en el estilo, para que pueda ser comprendido por todos. El libro está narrado en primera persona por Yo: el fuego interno, divino, infinito, el amor de Dios que somos en nuestra esencia más pura y con el cual Él (tiempo- pensamiento, ser físico y material, mente consciente y programada) se comunica, confiesa, descubre sus valores y nutre sus células con el poder divino que está en sí. Daver Jorge Fernández.<br><br> 10 Capítulo 1 Una historia y un amor. La historia que les voy a contar no tiene un principio, tampoco tiene un final, más que el final de este libro que amenaza con ceder su energía a los lectores, transmitiendo una vivencia expuesta de manera noble y sana, sin socavar el pensamiento y la llama palpitante que cada uno de vosotros lleva en su alma. La vida es una tormenta que se desencadena desde el mismo instante infinito en que nuestro grito, arrancado desde lo más oculto de nuestra alma, rompe los corazones de nuestros padres en el nacimiento y termina cuando la luz de nuestros ojos se apaga y el alma vuela a su seno materno con la dicha de haber experimentado toda la diversidad de formas y colores.<br><br> No hay dudas de que, como toda tormenta, deja una huella firme, transgresora y única, arrasando y transformando todo lo que encuentra en su camino. En esta historia que comparto con él, hay confesiones, y no sólo mías, sino serias vivencias que purifican y acercan nuestra 11 separación relativa y laten con la misma frecuencia, envolviendo nuestro amor en un cielo estrellado de otoño. Cuando algo es historia, implica que su significado ha cambiado y las páginas del libro escrito llevan la confesión de lo vivido como un virus que se propaga por la red de las experiencias para deleitar y enriquecer la vida de todos.<br><br> Una historia y un amor son su mayor confesión, y la vuelta a mí, a su Yo más firme. No hay posturas, ni acercamiento, sólo unidad, vibración, amor. No hay experiencias, no existen conclusiones, ni atajos por donde saltar al otro lado del vacío provocado por la confesión.<br><br> Si es su historia, es la mía. 3 He oído tu música desde pequeño y aún sin poder bailar, una danza acariciaba mi alma frágil con sutil sencillez y calor. Conozco y siento tu presencia como a mí mismo o ¿es que soy en todo momento el amor que siento en mí?<br><br> Estas fueron sus primeras palabras, cuando un día decidió escribir sin ser él quien narrara esta historia. Dejando a la luna en su sitio, al sol en su día, a Dios en su corazón, y permitiendo que Yo fuera todo ello en su cuerpo, como un desarraigo y exterminio de su persona, con la conciencia de que la fuente no agotaría el agua derramada hasta que esta historia quedara en la memoria de sus células 12 y pudiera ser escrita por sus manos vibrantes de energía infinita. Él siempre ha sido un soñador, no uno cualquiera que va mirando las nubes y tropieza con las cosas cotidianas de la vida; soñaba despierto y reía de amor, hablaba sin parar de sus sueños con todos y con Dios.<br><br> Dios estaba en sus manos cuando dando de comer a sus hijos miraba y admiraba sus pequeños rostros sin reparar en ellas, éstas se movían guiadas por sus vibraciones divinas, porque su alma no estaba en él, estaba en ellos alimentando sus pequeños corazones. No era casual su devoción, era el amor que inspiraba su voluntad. Su vida es una vida común como la vuestra, ávida de tantas experiencias por vivir, infinitas y casi siempre fuertes y jodidas, pero esa es la vida, nunca estaremos preparados para saber cómo, ni cuándo, afrontar las cosas que nos toca vivir, pero él se sentía poderoso de saber que su amor y su bonanza eran infinitos y dedicaba sus esfuerzos a sacar toda esa luz interna en pos de hacer a sus hijos felices dentro de este ccaótico mundo d, o al menos a que supieran que tenían un padre, amigo y maestro dispuesto a dar todo su amor por ellos.<br><br> cA veces solo hace falta saber que alguien te quiere y eso es importante. d 13 Sus penas iban por dentro, ocultas en su vida transparente como los pequeños peces que nadan entre las aguas profundas del océano. Una vez le confesé que el sufrimiento vaga libremente entre las almas y penetra en las entrañas del corazón como agujas clavadas por la inconsciencia de los seres que más queremos, y una vez dentro, obstruyen el pensamiento y la divina comunicación que tenemos con Dios, dejamos de escuchar y seguir el camino por el sendero de la vida. Se nubla la vista y no somos capaces de ver mas allá del horizonte y escuchar los finos susurros que nos envía Dios en sus canciones de amor.<br><br> Yo lo he conocido desde siempre, desde pequeño, desde antes y desde ahora, porque su alma siempre ha estado en mí, en ese cuerpo temporal y esta mente intemporal que ahora somos la vida que llevamos en conjunto, donde él soy Yo y Yo soy él. Él se confiesa ante mí y Yo ante Dios, por lo que sus súplicas siguen el mismo camino que los rezos de todos los que estamos viviendo: dejar que nuestros asuntos sean resueltos por Dios porque no somos capaces de percibir que su presencia está en cada célula y cada átomo de nuestro cuerpo y que realmente nuestra alma son las gotas que hacen su inmensidad. 14 Su vida oculta soy Yo, la eterna, la que no se apaga porque nunca se ha prendido, nunca ha nacido y nunca morirá pero el que vive es él en sus relaciones con los demás, el que sueña conmigo, el que juzga, culpa y traiciona, el que miente y anhela un futuro, el que lleva el peso de un pasado y las desgracias y alegrías de un presente.<br><br> Pero también es cierto que su carne soy Yo. Sus acciones cotidianas son en parte el fruto de no poder hablar con él, de no esforzarme, por así decirlo, en hacerlo vibrar al compás de la música celestial. Quizás es esa maya o neblina que desde su limitada percepción mundana le impide ver con claridad y le hace errar en sus elecciones y decisiones, pero confieso que en muchas de sus acciones, logro abrir los canales que hacen fluir el amor y la bondad que todos conocen de él.<br><br> He estado al final de sus peores momentos, sintiendo el placer del perdón, la muerte de la agonía y la tristeza; en la poesía y los versos de amor y cariño que todos los que le conocen han recibido en sus vidas y con el tiempo ha descubierto que puedo entrar en su corazón y abrir su alma mas allá de las puertas cerradas. El camino es duro porque cree que sus pensamientos hacen lo correcto, pero no dejaré que ese canal de amor muera, haré que sea mas poderoso y mejor, que abarque más allá de lo que hasta ahora ha 15 alcanzado y nos cubra a los dos con su fuego abrazador. Cuando él nació Yo estaba allí, desde antes, pero para no asustarle empezamos a vivir juntos cuando cumplió los siete años; fue una experiencia maravillosa, él y Yo sentimos nacer de nuevo.<br><br> Su abrazo y mi luz chocaron con tanta fuerza que descubrió de repente que no sabía quien había sido hasta ese momento, mientras que para mí fue un despertar de la oscuridad y pude ver a través de sus ojos. Esa fusión y amor divino es una de las maravillas que tenemos los dos en esta vida y creo que a todos les parece haber vivido algo parecido en las vuestras. Fueron muchos años los que vivimos en la misma casa, compartiendo descubrir y admirar, siendo ricos y derrochando alegría, sin luchar para llegar al final del camino, sólo siguiendo su curso, mirando, disfrutando de sus detalles y dando todo nuestro amor.<br><br> Dios no era nada en aquel entonces, no significaba nada porque uno no se asombra de sí mismo, y allí estábamos los tres: él, Dios y Yo, en una sola pieza, danzando al unísono. Luego esa riqueza se diluyó con el tiempo en el mar del olvido, y surgió Dios como algo inalcanzable, desconocido, y nuestra casa dejó de ser la misma, él se mudó a la casa de la vida, de las pasiones, ilusiones 16 y tormentas que comenzaron a derribar los cimientos de nuestra unión, fuimos separados como almas gemelas y Yo sentí el dolor de la rotura del cordón de mi nacimiento y grité con todas mis fuerzas al vacío porque la oscuridad lo invadía todo. Él había cerrado las puertas de lo infinito, y mediaba un mar de penas, tristezas y desamores que formaban un manto negro a todo lo largo y ancho de su cuerpo.<br><br> Fue entonces cuando comenzó su vida de adulto. Yo sólo recibía sus señales de dolor y sus rezos cuando no hablaba, cuando caía por la desesperación y la incomprensión de los seres que vivían a su alrededor; sólo mediaba en sus noches de cansancio, en sus sueños donde por desgracia no escuchaba y vivía las historias conmigo sin recordar nada a la mañana siguiente. Era sólo un sueño, algo en penumbras, un borrón y cuenta nueva en su día a día.<br><br> Pocas veces hice lágrimas en sus ojos mustios, pocos gritos salieron de su boca insuflados por mi amor, sólo suspiros recibía de mi respiración, que hacían que tomara aire para poder seguir en su vida cotidiana. Todo esto parecía una buena razón para seguir adelante, pero no es el todo. Las personas también merecen saltarse sus propios miedos y angustias, para gritar que nos lo merecemos, que somos felices en el hoy, y no recordar que lo hemos sido, y un día tras otro lo conseguimos, porque no 17 dependemos de nadie más que de nosotros mismos, porque somos ese "todo" que está siempre y no vemos, ese Yo que no podemos evitar y nos hace grandes ante las dificultades, y nos ilumina el camino a seguir, siempre que estemos dispuestos a soltarnos y no mirar atrás, siempre que nos lancemos al vacío y peligroso camino que es la vida sin ataduras, sabia, rica, y a veces volvemos a caer, pero hay que despertar, unas veces antes, otras, no por completo y nos dejamos algún trozo de nosotros, de nuestro amor, del alma, entre los días y los años, sin saber si lo vamos a recuperar, pero la vida vuelve, no tiene fin ni muerte, ni el amor, ni la esperanza, y por eso debemos estar allí despiertos, atentos para volver a descubrir su frescura, su naturaleza divina, su grandeza; para abrazarla con todo nuestro amor tantas veces como en apariencia muere y renace, porque eso es vivir, no es otra cosa, es la vida vuestra y la de todos.<br><br> Yo sabía de su inconsciencia porque soy su consciencia y percibía su lejano atardecer; y su renacer cada día era mi esperanza de regresar a su obra, de devolverlo al camino con fuerzas y arraigo, y matar las partículas de materia que al tiempo se aferran como único bálsamo sanador de las heridas espirituales de los mortales, aún sabiendo que esa no es la solución. 18 Mi secreto sobre el tiempo siempre ha estado claro, no existe más que en la mente material, el pensamiento, en el deseo de creer que las cosas pasan y vienen, cuando en realidad sólo existe el cahora infinito d el tierno abrazo de lo intemporal superpuesto en infinitas capas o etapas aparentes que los humanos reforzamos con metas futuras y vivencias pasadas. Pero éstas alucinaciones son por derecho una realidad, un mundo de sensaciones y vivencias sin las cuales lo intemporal no existiría, como un choque programado para enmendar nuestra sensación de relativa existencia.<br><br> Esto para él y para todos se traduce en miedo, causa miedo si se entiende desde clo que deberían ser las cosas d o clo que debería suceder según nuestros pensamientos d. El pensamiento actúa como respuesta de la memoria que tenemos de las cosas que vivimos. Si no tuviéramos memoria sobre nuestras vivencias, no podríamos pensar y descubriríamos algo nuevo cada día, nos haríamos libres del ctiempo d.<br><br> Cada vez que pensamos acerca de las cosas, estamos intentando averiguar algo y por desgracia implica que busquemos en nuestra memoria, observando desde el pasado, desde el camino recorrido, por eso lo que pensamos siempre queda viejo, se basa en nuestros principios, en nuestros errores, en 19 nuestros aciertos, experiencias, y no llega de esa manera a ser libre, a descubrir lo real, lo intemporal, la verdad infinita, a saber que la acción es uno mismo, que el pasado y el futuro no están, que lo buscado y el buscador son la misma cosa. Hay que entender que no se aprenden lecciones en la vida, simplemente nos demostramos a nosotros mismos cuán cerca estamos de nuestro Yo, de nuestra capacidad de amar y perdonar las carencias espirituales inconscientes de las personas y seres queridos que conocemos, y las propias nuestras causadas por el miedo y la lejanía ilusoria de Dios. La vida oculta que soy, tiene muchos secretos, pero su revelación para él, no depende del tiempo-pensamiento, depende de la humildad de aceptar ser el guardián de sí mismo, de salir a buscar lo nuevo, salir del letargo, de estar bien despierto para recoger los frutos que vienen en primavera y seguir disfrutando de ese poderío que lleva consigo, que alienta a desprenderse, buscar y nacer de nuevo.<br><br> Ya sé que se merece estos secretos, como diríamos todos, pero la realidad es más soberbia; no hay embellecimiento para el beneficio de aquellos quienes ya se fallan en esperar, o para aquellos quienes han creído en metas que deben ser recompensadas. Pensarán ustedes que nos lo merecemos todos, se lo merecen nuestros hijos, nuestros 20 padres, nuestras parejas, amigos, porque ellos no tienen la culpa y él menos, porque nadie es culpable de lo que no es consciente, de lo intemporal, de nuestra falseada vista, de nuestra aparente lectura de las cosas que sólo Dios nos trasmite como gotas de su inmensidad cuando llueve la desesperación, cuando hay tormenta y sus aires se mezclan con las ráfagas de tristeza que se apoderan de nuestra vida; pero ya les digo que lo que aprenden en cada capítulo de vuestras vidas de poco vale para los próximos, son tan verdaderos y únicos que es difícil aplicar lo que hemos hecho en las anteriores ocasiones. Resulta extraordinario, excitante y único entender esta realidad verdadera y saber que no se volverán a repetir nunca los mismos hechos aunque queramos y en esto no sólo me refiero a vuestras vidas, sino a todas las cosas en general, es desconcertante, pero me satisface grandemente saber que Dios está en la misma situación, descubriéndose a sí mismo en todos nosotros: sus células de alma y amor.<br><br> Él una vez me preguntó algo que seguramente todos se han preguntado. ¿Qué y quién soy? Y la respuesta es para mí un vacío, un profundo agujero donde cabe todo y por eso no le respondí, me limité a susurrar en sus meditaciones un poema sobre la vida que compartiré con vosotros: 21 cDespegue d Son éstos mis pasos, es ésta mi sombra: la realidad.<br><br> Esta que día a día reconozco, fruto de mis ramas en el exterior; gota nueva de rocío en cada amanecer abriendo un nuevo despertar, como el profundo instante que surge entre cada ola de mis párpados. Es en este vacío, precisamente, donde puedo ser pisoteado, gracias a Dios. No eres más que Yo sin distinciones en la noche.<br><br> Aquella hoja que va con el viento que eres tú, haciendo risas en la boca de aquel perro Que es. 22 Capítulo 2 Dios es amor en nosotros. Esta historia es real, o ¿acaso creéis que algo no lo es?<br><br> Yo soy real e intemporal, él es real en su maya , en su tiempo-pensamiento y en el de vosotros que viven sus vidas. Les confieso que esto se puede complicar; muchas veces he intentado dar rienda suelta a lo que soy, pero la vida está más allá del conocimiento y las enseñanzas que le he podido transmitir a él o que cualquier otra alma llegue a infundir con su amor verdadero. En realidad, él solo percibe un segundo de toda esta historia; no se aprende con abstracciones, la verdad y la vida son únicamente experimentables y no se pueden traducir.<br><br> También es cierto que muchas de estas complejidades de nuestra relación, él se las toma con mucha ingeniosidad. Cuando una situación, aparentemente no puede dominarla con los medios habituales, se construye una teoría. 23 Construir la teoría de una situación o cosa es imaginar un modelo abstracto de esas situaciones, cuyas propiedades simulan las propiedades reales de esa vivencia.<br><br> Se trata de crear un modelo para poder expresar lo que no percibe su inteligencia y pensamiento desde la dimensión donde me encuentro. Mi secreto para esto lo resumo en éstas líneas: cPiedad a las banderas, anudadas están. Presas en el aire como pájaros sin alas.<br><br> Y la mía, no es ninguna. Todas las estrellas. La vida no merece símbolos; los hombres se odian.<br><br> Piedad a la bandera, está sola. d Pero la vida no es sólo la realización de experiencias, va más allá de lo que Yo veo desde mi dimensión y este hecho él me lo ha 24 demostrado en infinitas ocasiones. Hay muchas libertades donde mi presencia es nula, donde se crea una nueva alma que satisface sus deseos y repele la mía con amor, pero con fuerza, con un poder que sobrepasa a su propio Yo, con un empeño inusual, lleno de latidos y ritmos desaforados que no puede controlar ni entender. En estos casos sé que se ha enamorado, que su nueva alma lloverá sobre su cuerpo rosas y versos, celos y sexo, y que no parará hasta que ésta se funda con su hermana gemela, la de su pareja, que hace ríos de su lluvia llevando las rosas y versos hasta el fuego de la intimidad mas carnal.<br><br> Son estos los momentos donde él realiza sus sueños, donde cree estar en la verdad, donde se hace plena su felicidad y el espacio-tiempo se convierte en infinito y pobre a la vez. Es difícil entender lo que ocurre realmente en estos momentos. Veo desde mi distancia una felicidad en su cuerpo que va mas allá de mis poderes, su Yo muere y renace en él un flujo de sensaciones, deseos y locura.<br><br> Se precipita a un mundo de ensueños y fantasías, de poca cordura y entra en un estado de éxtasis hormonal que suda por sus venas creando sangre azul, csangre de reyes d, llevando a todo su ejército a la batalla por la conquista, al derrame y derroche de todo su potencial para hacerse con su amor. Es una lucha imparable donde todo lo que queda 25 fuera de ella muere. Yo muero, su familia muere, sus amigos mueren, sólo queda él, su batalla y su nueva alma, esa que parece más fiel a sus ideales, a su convicción, a su tiempo-pensamiento.<br><br> Y es bello en sus sentimientos, sano y honesto, y su amor no deja de ser verdadero y su nueva alma no deja de ser divina, y la de su pareja no es menos que la suya, pero todo esto ocurre en uno de esos planos temporales donde mi existencia muere, donde Yo no llego a él, pero algo sucede. Y no sé, de que maldita manera me contagia y obliga, por así decirlo, a darlo todo por su causa. Hace que Yo también me enamore de su nueva alma, engaña mi amor por Dios haciéndome ver que es un momento divino, que es una relación divina, que su amor, si es amor, no puede venir más que de Dios y está en lo cierto; no hay nada que quede fuera de Dios.<br><br> Pero entonces por qué con el tiempo las relaciones pueden morir si se supone que el amor es infinito, que Dios es eterno. El problema radica en el egoísmo, en querer amar sólo lo que se quiere amar, una cosa, persona o acto. Ése es el verdadero problema del aparente nacimiento y muerte del amor, porque no vemos más allá de nuestra realidad, de su finita expresión, nos amamos con prejuicios, con locura y hasta con crueldad, amamos para recibir a cambio el encanto de ser amados, luchamos para obtener la victoria, y 26 esperamos siempre algo de la vida, ya sea felicidad, dinero, salud, etc.<br><br> Pero si se fijan, todo gira alrededor de sí mismos, de él, que necesita algo porque no comprende su realidad y se afana en su egoísmo. Pero también entiendo que es necesario, que no tiene otra manera de hacer al amor consciente, de entenderlo y además con ello transmite algo de la realidad divina a su pareja y logra una fusión a pequeña escala del amor que existe en Dios. cTanto vuelo me indica perdición, en noches extraviadas.<br><br> Dando forma a palabras que no llegan a la grandeza de tu alma. Tantos amores deslumbran y ensucian la fina piel, que por buscar abrigo se esconde en el lodo y la miseria de turbulentos momentos. Tantos amores agotan la existencia de tus eternos instantes de inocencia.<br><br> Tantos recuerdos no dejan vivir el presente más que como un recuerdo, algo lejano que parece disfrutarse allí: 27 en la sombra de la incapacidad. Tanto amor, ahora, si estás aquí, cubre con esplendor tu alma; grabando la fuerza de un segundo en las profundas llamas de lo infinito. d Él me confiesa que todos debemos vivir una vida llena de atrevimiento y valentía. Si no fuese así sería similar a estar muerto.<br><br> Que debemos tener temple para salir de los fracasos adecuadamente, y hacer de estos un desafío y no una tragedia, para lograr la felicidad. Pero Yo le digo otro de mis secretos: ser fuerte no significa ser bruto y sin corazón. Ser fuerte significa estar por encima del placer y el dolor, del calor y el frío.<br><br> Que debe encender la luz que hay en él, para después llevar su llama a los demás, para poder extenderla de corazón a corazón. Ningún enfermo puede curar a otro, nadie que está desprovisto de amor puede ofrecer amor a los demás; el que no sabe, no puede transmitir conocimiento; pero sólo el que se rinde completamente a la autoridad de Dios está capacitado para amar sin pedir nada a cambio, para derramar luz sobre el mundo, y esto no quiere decir que tengamos que ser religiosos o profesar alguna doctrina, o pertenecer a alguna organización. Cuando digo rendirse me refiero a no luchar, a dejar 28 que el agua de la cascada corra libremente por su alma, que su Yo sea él, que logre encontrar la armonía en todo lo que hace, que sonría y muestre aquello que es, sin miedo, porque esa es la única manera de ser un humano diferente, con alegría en sus ojos, en su sangre, con belleza y gracia espiritual vibrando en la inmensidad del amor.<br><br> Pero además se equivoca cuando quiere lograr la felicidad. Ser feliz no puede ser una meta, algo que alcanzar. La felicidad no es algo que se consigue o fabrica, sólo se vende en el mercado de los sueños.<br><br> La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto no depende de lo que tenemos, ni vamos a tener, sino de lo que somos. ¡Hay que dejar de pensar en el tiempo-pensamiento finito! Esto por supuesto, no quiere decir que ésta felicidad interior venga en bandeja de plata, viene amarga y sin pulir, pero da placer cultivarla y endulzarla, y ver como a veces se caen las hojas o incluso las cortamos, pero siempre tenemos el poder de hacer renacer la luz que va consigo.<br><br> Cuando los días de los hombres y mujeres resultan iguales, es porque se ha dejado de percibir la luz del alma cada vez que el Sol cruza el cielo, y su reflejo llega a las noches de Luna; entonces debemos preguntarnos si eso es lo que queremos para nosotros, nuestras familias, nuestros hijos, 29 nuestras parejas, si queremos que reciban sólo el reflejo, la parte muerta que se ve en el agua cuando miramos; o el Dios que está en todos nosotros. La felicidad y el amor no se mueren como parece, se ocultan entre otras tantas cosas de la vida, pero se requiere sabiduría para pulir y limpiar todas las rutinas, todos los temores, la falta de ctiempo d en la dinámica diaria, el trabajo, etc. Todo esto hace que la verdad se ensucie, que quede velada e incluso mustia, pero no quiere decir que desaparezca, que ha muerto, solo necesita que se mime un poco, que se ponga algo de voluntad aunque parezca falso, pues no nacen los hijos por sí solos si la madre no puja; no crecen las plantas, si no se riegan, por mucho amor que le demos.<br><br> Lo que pasa es que esa voluntad tiene que ser divina, para que no pierda sus virtudes y nos quedemos en la miseria y el egoísmo, sin revelar la verdadera esencia del amor y la complejidad de la vida y de Dios. Los grandes sabios empiezan por advertir que no será fácil vivir, pero siempre incitan a seguir por ese camino, lleno de bondad y amor. Pero hay que saber por qué y para qué, si no el camino se oscurece y vuestros pasos dejaran huellas de la inconsciencia en todas las cosas que tocamos y todos los sitios por donde pasamos, 30 torciendo el verdadero sentido de la vida y de los que están a nuestro alrededor.<br><br> c Ninguna razón debe ser desamor, ni la más pequeña de mis fábulas. Nunca ha sido así. Ningún inmortal es destierro del amor.<br><br> Ninguna razón torcerá mi camino; pierdo primero la vida de este ctiempo d quemada sobre el fuego de Dios. Canto siempre, apenas sube o cae la luz. Soy así, como siempre.<br><br> Me perdono todos los días en el camino, en el camino de Dios. d 31 32 Capítulo 3 El único rasgo de superioridad que conozco es la bondad. El amor sólo debe ser a uno mismo. El verdadero amor no se brinda, no se lanza como flechas al bosque en busca de una presa, ni se hace crecer con alimentos o doctrinas religiosas.<br><br> Debemos entender de una vez, que toda esta verdad somos nosotros y todos juntos, que no se puede querer más que a Dios visto en cada uno de nuestros hijos, hermanos, amigos, personas, animales o plantas y por eso en realidad no se entrega algo a alguien, ni se recibe algo de alguien más que en el tiempo-pensamiento donde se encuentran ustedes y él. Sólo existe el amor en el mundo, formando una línea falsa, vista desde el pensamiento, y que aparentemente va desde el más puro amor en un extremo, hasta el odio mas severo en el otro. Nos movemos sobre esa línea imaginaria por impulsos inconscientes, en dependencia 33 de la lejanía ilusoria que tenemos de nuestro Yo, de Dios, y por consiguiente de los demás.<br><br> Por eso queremos más a nuestros hijos porque los vemos más cercanos a nosotros y llegamos a odiar a los de otra raza u otro país por la misma razón. Y nos creemos superiores, sabios, dignos y merecedores de todo lo que está cerca de nuestro extremo de la línea; pero el único rasgo de superioridad que conozco es la bondad, darle la mano derecha a la izquierda, acercarla y acariciarla, saber que es suya y ella misma a la vez. La bondad es un reflejo de ese amor universal, es como la herramienta que lleva a un escultor a realizar su obra, es uno de los actos conscientes que acerca los extremos de la línea ficticia, que fusiona y reduce su aparente distancia en un sólo punto: el camor d.<br><br> ¡Cuanto engaño no saber que tu mano izquierda es también tu mano! 34 cDeclarando mis pasos d Nada en este mundo me asombra. ¿Y por qué habría de asombrarme de mí mismo?<br><br> Ayer como si fuera hoy, o cualquier día lejano, no importa cuándo, mira que suerte la mía caer de mí, un árbol, y siendo hoja tan pequeña, volar con cierto aire fino y frío de mi esencia. Caer no fue nada de otro mundo, pues cual sería ese otro, que no soy Yo. Y de repente fui pisoteado por uno de mis incongruentes pasos, en una ilusión de chico de catorce años.<br><br> ¿Y caminando así iba yo? Vaya pregunta la mía, conociéndome tal y como soy, he de saber que en muchas caras, manos y pies de este inmenso cuerpo estoy. Pero a veces, como hoy, venía yo en mi amada, guapa chica que poniendo mala cara, cerró la puerta y la ventana en un ataque de ira.<br><br> Que soberbia la mía maltratarme de esa manera en este sueño de todos los días. 35 A veces no quiero entender, y no me asombra, es problema mío dejar de escuchar, provocarme y cerrar la puerta como si fuera un juego esto de amar. Yo no tenía la intensión, y la tenía.<br><br> El problema o la solución, no importa cuál, es que mi esencia es ser. Ser mi mano o la de otro cualquiera, que nunca deja de ser el pie, la cabeza o el grito y el llanto de todos. El odio, el sufrimiento, todas son mis vivencias, y responsable soy de mi ser.<br><br> La vida soy Yo, el perfume es mi olor, la nobleza está en mí, lo que deseo soy. Y aquel día no tuve cuidado, ni una caricia, ni un poco de amor y como a veces ocurre en mi existencia: destrozo siendo cualquiera, este árbol que soy. Pero esto tampoco me asombra, sólo sé que es parte de mí y la inconsciencia en cada una de mis ilusiones, sabiendo además que arte, tolerancia, 36 paz y amor, también están en mi, cada día, cada instante infinito de mi existencia, pronuncio estas voces despertando cada rincón.<br><br> Es esta la razón que hoy me hace un lápiz, un folio y Yo: avivar en mí, en tí, en todos y cada parte de mi ser, este alboroto de vivir y amar, como hoja que un día calló y chico con cuidado desvió estando en su amada con amor. Cuidar de mi en todo, es siempre la primera y total existencia de mi ser. En el camino a Dios siempre habrá colinas y montañas a superar.<br><br> Está claro que nadie alcanza altura con un sólo vuelo, la bondad es un ejercicio de reconocimiento, de unidad, de ser con uno y los demás. Implica renuncia a lo ilusorio, esfuerzo consciente de querer aportar sin recibir nada a cambio. Debemos dejar la idea de separación, dejar el sentimiento de ser «escogidos» y servir a las personas con la mente, cuerpo, dinero y conocimiento.<br><br> Si somos dignos en ese empeño, se nos mostrará una libertad mayor de la que hemos soñado alguna vez. No hablo de recompensas y vanidades, me refiero a 37 descubrir el potencial que tenemos dentro y con el cual nuestra vida, y la de las personas que nos rodean, serán gratificadas con el poder del amor que siempre ha estado. La mayoría de las personas están fuertemente atadas y condicionadas por los valores de los padres y la sociedad sobre ellos; y resulta dudoso el término cbondad d.<br><br> Pero el planteamiento no deja de ser sencillo, como todo lo que viene del Yo que somos en el UNO. Lo más importante es ayudar a desprenderse de presiones y problemas de todo tipo. Lo que debemos dar de nosotros a nosotros, es la libertad, liberarnos del temor de vivir, de la crueldad, la ansiedad por no saber lo que somos, a tener generosidad y afecto.<br><br> Por otro lado, debemos mostrarnos tal como somos, no mentir sobre nuestros sentimientos porque en realidad no mentimos a nadie; no abrimos ninguna puerta con la inconsciencia, sólo nos alejamos, nos hundimos aún más en el lodo y no podremos respirar la verdad. Debemos ser lo que somos en cada instante, no mentirnos para hacer que los demás vean lo que queremos que vean, esa faceta de nuestras vidas ya no existe y no volverá. Si no, ¿qué es lo que aprendemos de la vida?<br><br> La bondad requiere sabiduría, finura y tacto; es la risa de Dios mostrada a nuestros 38 hermanos con la gracia de dar y darnos a todos la esperanza del presente. Él aprendió que la bondad realizaba sus sueños y desde pequeño mostró ese rostro de humildad esparciendo su llama de amor a las personas que se encontraban a su lado. Alguna vez me confesó que darse a uno mismo lo que necesita en las manos o en la vida de otro, crea un túnel de energía tan poderoso que hace brotar las lágrimas del alma en los ojos de todos, y el corazón palpita y la dicha corre por doquier generando un vacío que absorbe el amor de Dios.<br><br> Cuando la bondad deja de ser un ejercicio consciente en la vida del hombre entonces desaparece el engaño, el hombre se hace eco de sí mismo y se consume el tiempo- pensamiento. Surge la erupción del volcán que lanza fuego y lava cubriendo la vida con una capa de amor y nace el Yo divino que perdura eternamente forjando un camino hacia el alma infinita de todos. 39 40 Capítulo 4 El amor de los hijos es eterno si sabemos cultivarlo.<br><br> La debilidad de él siempre ha sido sus hijos. Poner todo su empeño y amor en sus vidas, dar todo de sí a sus almas nacientes, para que se encuentren en su ctiempo d con Dios. Es una de las tareas más esforzadas e importantes que debemos llevar en nuestros corazones y es claramente un canal donde expresar todo nuestro conocimiento y experiencias vividas.<br><br> Pero resulta confuso determinar el misterioso camino a seguir con nuestros hijos; sus vidas son tan dependientes y aparentemente carentes de fuerza que nublan nuestra capacidad real, la verdad de su presencia en nuestras vidas y hacen nidos en nuestras ramas más débiles con peligro de hacer morir nuestro amor y el propio. Sólo el verdadero amor con sus alas abiertas, volando sobre el nido de la vida, es 41 suficiente para atar el ctiempo d, hacer que su inocencia permanezca en el viaje sin desviar su curso, y se convierta en un renacer diario el reencuentro entre los hijos y sus padres. Es aterrador para él, para su tiempo- pensamiento, la posibilidad remota del sufrimiento de sus hijos y por eso no descansa, no duerme, fatiga su cuerpo y su mente hasta el desvanecimiento y el olvido de su unión verdadera consigo mismo, con sus hijos y todo lo demás que le rodea.<br><br> Para mí es uno de los retos mayores hablando en boca de su tiempo-pensamiento hacerle comprender que si lucha, aparece la separación porque surge el por qué y el fin, divide sus fuerzas y las razones de su entrega y amor. Yo desde mi dimensión sólo observo, no traduzco, ni cambio nada, experimento la gracia de mi mismo y alimento su vida sin esfuerzo, sólo en la unión de su consciencia. Éste es uno de los secretos que él no entiende con facilidad, pero no luchar le hará libre de todo sufrimiento; y es que debe entender que no sirve de nada sufrir por lo que tus hijos no están preparados para sufrir.<br><br> La intensidad del sufrimiento esta dada por una relación temporal entre un acontecimiento y el momento de la evolución en que nos encontremos. Por lo que no se puede prever que ellos van a sufrir por lo que nosotros 42 estamos seguros que sufrimos en nuestro tiempo, ni con la misma agonía, ni con el mismo dolor. Sus almas y sus experiencias son únicas y aunque son parte de nosotros y del ctodo d, dos gotas de agua en el mar, nunca son iguales, pero agua de mar son.<br><br> Pero es importante comprender que existen pautas temporales sometidas por la experiencia de la vida cotidiana, que ayudan a que el desarrollo de nuestros hijos no se pierda entre tantos valores y doctrinas. Hace que encuentren ellos mismos su verdad y su única vibración con Dios. Algunas de ellas son tan sencillas y claras que se explican por sí solas, por ejemplo: No debemos resolver todos los problemas que tienen nuestros hijos, hay que ayudarlos a que ellos lo resuelvan por sí mismos, a que busquen su propia verdad y cometan sus propios cerrores d.<br><br> No se obtienen resultados exitosos en el tiempo-pensamiento sin un poco de sufrimiento. Si no queremos que sufran por no haber entendido el secreto que ya desvelé, hay que enseñarles a ser esforzados consigo mismos, a levantarse con fuerza y descubrir sus propios miedos. Hay que prepararlos para ello.<br><br> No podemos estar toda una vida evitando su sufrimiento, pues el nuestro sería como un tornado que va creciendo y arrancando nuestras ganas de vivir. 43 Nuestros hijos forjarán carácter y fuerza si perciben claramente la autoridad de los padres. La presencia de autoridad en las familias es fundamental, debemos reconocer que sin ella se impondrá el caos temporal.<br><br> Es el orden que existe en todas las cosas del universo, es la autoridad que hace de nuestro cerebro ser la pieza fundamental en la toma de decisiones sobre el funcionamiento de nuestro organismo a nivel físico. Los niños a su vez actuarán con autoridad para resolver sus problemas; actuarán por determinaciones. Sin la presencia de autoridad, serán débiles y actuarán como enfermos, por impulsos, con los consecuentes problemas de adaptación al medio y la vida.<br><br> cLa autoridad, no debe humillar, debe engrandecer el amor hacia los padres d. Esto justifica la posibilidad de la convivencia y relativa armonía entre los miembros de una familia; y el amor perdurable entre nuestros hijos. Sus fuerzas de hoy no vinieron del polvo de nuestra esencia genética, de allí vino sólo la potencia.<br><br> Tú, él, y cada uno de vosotros, deberán desandar largos y difíciles caminos para que puedan integrar una cultura, una ética, una moral, un comportamiento y una filosofía de la naturaleza, la sociedad y el propio pensamiento; para que confíen en esas fuerzas invisibles que coexisten con todo lo 44 demás y hagan de ellos bellas y nobles personas. Ellos irán percibiendo la existencia y la diferencia entre todos los amores y conformarán la textura de sus propios sentimientos con el decursar del tiempo. cImportante será para ellos, el como y cuanto fue el amor que cada uno le tributó en sus vidas. d Les confieso que no hay normas escritas sobre todo esto, y que Dios no dicta leyes a sus hijos, les hace ver y vivir; le brinda su amor sin condiciones y con certeza de que él mismo recorre la sangre que pasa por sus venas como un río de agua fresca y pura.<br><br> Yo, desde mi humilde morada, he transmitido una historia que él ha querido dedicar a sus hijos. Es simple, segura, no dicta leyes, pero nos incita a reflexionar: cHistoria de los árboles d Los árboles también mueren por accidente. Los he visto caer tropezando con argumentos invisibles.<br><br> Tan frondosos y no pueden tenerse en pie. ¡Incapaces! Su orgullo los devora.<br><br> No dan frutos para no ensuciarse, no dejan crecer a su sombra para no regalar de comer. 45 Árboles así, Yo los he visto morir. Cuídate tú hijo mío, nunca dejes de florar.<br><br> Muchos nidos siempre te harán vivir. Que el carpintero haga casa en tu tronco dejará ver tu corazón desde fuera; que los niños jueguen sobre tus hombros, los perros orinen tus pies, que el aire mueva suavemente tus hojas. Déjate infiltrar por la lluvia, sigue sin miedo en busca de altura.<br><br> No desees nada. Cada rama nueva que eches arriba, enraiza bien profundo cada paso, cada día. No seas tú uno de esos, que por accidente muere pudiendo ser árbol de la vida.<br><br> cEl amor a nuestros hijos implica respeto a las diferencias, no imposiciones, no sometimiento, no violencia. d 46 Capítulo 5 Encarnado. Lo dispuse todo de manera trágica para no ver el final. Aquel final que llevamos a cuestas, que pronunciamos a gritos cuando sufrimos la tragedia que inventamos para no verlo.<br><br> Lo hice a sabiendas: casa, padres, hijos, llamadas telefónicas, preguntas sin respuesta; toda la libertad puesta sobre la mesa, cortada y lista para comer. Rozar con tus senos también estaba en el plan. Abrir mi puerta o cerrarla, 47 cambiar de parecer por instantes.<br><br> Pospuse toda meta y aún no sé por qué: libros, historias siempre falsas; me hice hasta un credo, y un ejercito de ángeles sólo para mí; cuántos abismos, cuántas estrellas por contemplar, cuántas flores, y tantas veces & Loco, creo a veces estar loco, no por convicción sino por verme fuera de este cuerpo, de esta mente, de este espíritu. Creo que todos me alejan del final. No sé qué árbol, piedra o mariposa Es & o Soy, o si es el Creador, Yo mismo, el que así lo dispuso.<br><br> Qué me voy a preguntar, que razones, agua dulce o mar, luz, sombra, oscuridad, 48 cuánto desvelo, cuánta inconsciencia sentada sobre este sillón. Tantos hilos y no parezco ser ninguno, ninguno ausente de mí. Tantas trampas.<br><br> Una sola. El final no es el fin, ni el objetivo, ni Yo mismo. El final no existe, ahí está siempre, como así lo dispuse, trágico, para no verlo.<br><br> 49 50 Capítulo 6 Nadie tiene verdaderos pantalones para ser Santo. Descubro cuánto me despido, me alejo. Nadie tiene verdaderos pantalones para ser Santo.<br><br> No sabemos cuántas hojas caen todos los días, ni las canciones que deberíamos cantar a nuestros hijos. Ellos quisieran un beso: - ¡papá llegaste!& - Ahora no puedo hijo. De algún modo u otro, él y vosotros reconocéis que existe algo que supera a nuestro cuerpo físico.<br><br> No importa cómo le llamemos: alma, espíritu, Yo interno; pero casi todos coinciden en que ese algo parece no ser indispensable para la vida cotidiana. El problema vuelve a estar en la agonía de no poder identificarse consigo mismos, de negarse a confiar en un símbolo que resulta abstracto y de manifestaciones aparentemente contradictorias. 51 Es difícil entender todo esto; él sabe que existo, que mi presencia está en sus células, en su sangre, en sus huesos, y cada acción suya lleva mi sello, una marca transparente que nos hace únicos a todos los seres del universo y reconocible en el infinito espacio- tiempo del que somos parte.<br><br> Es de esa manera que descubrimos a muchas personas en nuestro ctiempo d, que suplicamos encontrar a alguien que creemos conocer de toda la vida, sin saber en que cielo y bajo qué estrellas duerme, pero sabemos que existe o pasará su esencia divina por una de las calles donde vagamos con la vista muerta y su olor entrará por nuestra alma despertando los recuerdos de una vida o muchas. Pero la verdad de su comunión para experimentar toda la grandeza de Dios no es suficiente y esto ocurre con muchas de las personas que conocemos. Vemos cómo buscan un maestro, guía, gurú, etc.<br><br> Saben que necesitan dar un paso, para conocer la otra realidad, la verdadera; pero la vida los envuelve, los atormenta. Él quisiera ser un Santo conocedor de la verdad y sólo ve el camino, el sendero para llegar a la cima de la montaña. Y no le basta, se confiesa ante mí con súplicas y desbocado amor, con horas de meditación y reproches por su lento caminar.<br><br> Su meta es noble, su esfuerzo y desvelos son sinceros, pero su inconsciencia sólo proyecta 52 un objetivo, una meta que busca con afán y lucha, una cima y la carrera nunca terminará. No necesitamos ser Santos, ni clérigos, sólo debemos estar en cada momento de nuestras vidas con toda nuestra atención; con el corazón en la mano dispuesto a regalarlo a quien ha perdido el suyo por dolor o traición. Con la mirada viva, despierta, para enfocar y dar luz a los que han perdido la suya por las miserias del presente y no pueden ver mas allá de su tristeza.<br><br> Con el paso firme para guiar a nuestros hijos en el camino y no en la meta. Con la certeza de descubrirnos, amarnos, experimentar las sensaciones que nos llegan del alma y plasmarlas, infundir el respeto hacia tu otra mano, hacia tu alma que va por la acera de enfrente o vive en otra casa con otro cuerpo, con otro rostro. Creo que finalmente él lo va entendiendo, esto es como las pequeñas porciones que conforman una gota de agua, podemos separarlas y al final conseguir muchas gotas, pero su esencia sigue siendo agua, y al mismo tiempo cada una de ellas es distinta, sus formas, sus reflejos que dependen de su posición en el espacio, su transparencia, todo deja de ser lo que era y se convierte en algo que es lo que es: agua.<br><br> Siempre existe una esperanza, un suspiro que alienta y late en el fondo de nuestras vidas y que Yo hago valer en él con 53 cariño y mimo cuando su sed de Dios roba parte de mí en sus pensamientos. Lo ilusorio no deja de ser, deja de estar y se marcha lentamente a un rincón de su mente como el regaño de un padre a su hijo sabiendo que volverá a sus brazos con amor. Estos momentos de recogimiento son los que debemos cultivar y hacer de ellos una rutina como trabajar, divertirse, hablar, etc.<br><br> , porque es donde reconocemos nuestra posición, donde las aguas reposan para ver más allá del horizonte cotidiano y alimentamos de energía pura nuestra máquina perfecta de amor y vida. Cuando uno pretende ser algo o alguien la naturaleza siempre conspira en su contra. Es una de sus leyes; no podemos sobrepasar los límites y hacer realidad algo que estamos imaginando desde la incomprensión, esto genera una cadena de acontecimientos infructuosos que provocan desesperación y agonía.<br><br> El secreto radica en ser el agua y no el río o el mar, la maravilla de ser el agua desembocará finalmente en el océano. cSabes, algún día mis ojos serán los tuyos y verás las luces del atardecer. Mi esencia será la motivación de tu sonrisa, esa que hoy niegas con tanto orgullo.<br><br> 54 Cualquier paloma seré Yo en ese instante, cualquier color. No habrá razones. No las hay.<br><br> Tu vida será el vacío pleno de ser. La multitud se agolpará como hoy lo hace, pero no serás hormiga. La vida aplastará, como siempre, las pequeñas piedras del camino, y tú serás ella.<br><br> Algún día, mil razones no bastarán, la tela y los hilos abrirán sus espacios. Distantes, podremos ser la madeja, el tejido, y la suerte de no ser atrapados. Pronto, muy pronto, mi camino será el tuyo; no por dejar de ser.<br><br> Cualquier otra historia será la respuesta, y juntos en uno, en nada, seremos todo lo que hoy somos, y verás también las luces del amanecer. d 55 56 Capítulo 7 ¿Y acaso hay algo que trascender? Quien haya llegado hasta aquí en su lectura y meditación sobre estos temas ciertamente confusos y poco prácticos para la mayoría de las personas, reconocerán que mis secretos y sus confesiones no pretenden llegar más lejos que el agua que sale de un manantial y es bebida por un sediento espíritu que no ha logrado calmar su sed en otras fuentes. No hay pretensiones en ello, ni enfoque más allá de las reflexiones que aquí se guardan, no hay más luz que la que llevamos todos en nuestros corazones, ni más respuestas, ni éstas deberían ser las vuestras.<br><br> Siempre surgen dudas, él las tiene sobre mí y sobre Dios. Peor sería no tenerlas y estar perdido, sin conexión, sin poder navegar por el infinito mundo del encuentro y descubrimiento de nosotros mismos, de nuestros semejantes, en ausencia de vida y energía creadora. En mi eterna vida he estado en muchas de las vuestras y el pan de 57 hoy no dista del que Jesús bendijo en su día, sólo ha cambiado la forma de hacerlo llegar a cada uno de vosotros; los medios y el valor de estos secretos son cada persona en su tránsito y en sus relaciones, cada palabra a sus hijos, cada acción a sus parejas, a sus padres.<br><br> No tiene sentido dominarlos, no debemos pretender alcanzar su conciencia, ni atarlos a nuestros valores más cercanos, sólo tenemos que estar atentos, vibrantes y armónicos en su inmensidad porque son revelados por sí solos, como los imanes que se atraen en su cercanía, son una Ley, una verdad absoluta y grandiosa que no hay que trascender porque todos nosotros somos la verdad. Si existe algo que trascender son nuestros miedos: el aislante que transforma la frecuencia de vibración, variando la intensidad de su campo y ocultando a nuestros ojos la gracia divina. Pero entonces se preguntarán: ¿Qué tenemos que hacer?.<br><br> La respuesta es: vivir. Es lo único que en realidad hacemos y sabemos hacer: vivir. La única respuesta que nos hará libre de nuestros miedos, el único teatro que abrirá su telón para desvelarnos la verdadera realidad, el único camino que no tiene fin y en el que todo cuanto se puede admirar es infinito y 58 lleno de matices y colores, dados por el ojo y los pasos de quien lo recorre, y que no depende de las veces que transite por él, sino de cuánto es capaz de descubrir de sí mismo en ese camino, en sus bosques, en sus lagos; depende de cuánto nos dejamos en él sin dejar de ser nosotros mismos y que podamos ser descubiertos por todos los que estamos en esta vida.<br><br> ¿Dónde está aquello que trasciende? A veces pregunto Yo. ¿Y acaso hay algo que trascender?<br><br> ¿Quién pregunta acerca de mí? ¿Por qué me separo de ésta manera? ¿Soy entonces la respuesta?<br><br> Como puedo pensar en ello, eso denota que no soy Yo, al menos hoy; bueno ayer. Pasado, presente & ¡Que confusión! Dejarlo aquí no parece cierto, miedo, desconfianza.<br><br> Mejor ser como un niño. Estar en cada momento como si fuera el único, 59 quedando afuera todo lo que es de otro color. Si la vida es una tragedia hay que aplaudir la escena, ese ctiempo d, hacerlo con la seguridad de que es sólo un acto, no la obra, ha sido sólo una ilusión en la que no podemos volver a aceptar las entradas para próximas funciones y si no podemos evitarlo, nos sentaremos en otra butaca, en otra esquina, miremos y disfrutemos desde otro ángulo.<br><br> Salvemos a todos los que podamos de esa escena, de esa miseria, crucemos al otro lado del telón y abramos las puertas para que un nuevo guión surja de la muerte de la angustia y la tragedia. Esto es lo que podemos hacer en nuestras vidas, transformar el presente viviendo en él; llover y llover para que el agua de nuestras almas sea un diluvio que arrastre la sangre, las guerras, la miseria, el hambre. No importa el alcance de nuestra obra, importa el valor que tiene para nosotros y los nuestros.<br><br> No podemos pretender todos ser guías universales, espirituales, jefes de estado, no es importante si la fuente de nuestra acción, si los latidos y la energía es divina, pura. Lo verdaderamente importante es hacerlo, acercarse, estar allí comprometidos, vivos, siendo el canal y la dicha de experimentar su fuerza. 60 Capítulo 8 Vivir es la gracia mayor que nunca perdemos.<br><br> Tenemos el derecho y el deber de caminar libremente por la senda de la vida. Ese es uno de los secretos revelados más conocidos por todos; podemos pensar, hablar, actuar libremente, grabar nuestros nombres en cualquier rostro conocido, en cualquier piedra; sembrar el amor o el odio, guardar nuestros secretos más íntimos, revelar canciones para dormir, besar y ser besados. No es posible alterar esta mezcla de infinitas proporciones y colores.<br><br> Podemos y transformamos con auténtica individualidad todo lo que somos y por eso cada vida vuestra es una hoja en las ramas del árbol, con sus manchas, con su color, con sus propias orugas arrancando una parte de ellas, pero sin olvidar que viven de la sabia creadora que alimenta a todas por igual. Él confiesa y cito sus palabras: cHay vidas en el mundo que son la muerte de la 61 vida d, y tiene razón cuando la vida es tamizada por el espejo, por el reflejo de la realidad y no la realidad misma. Si miramos en nuestro cuerpo, nada más cercano a nosotros, descubrimos cómo día tras día perdemos nuestros cabellos, violentamos nuestras células con esfuerzos titánicos, perdemos el color; y algunas de nuestras zonas más queridas se agrietan, se arrugan, y esto ocurre sin programación, es el resultado natural de la transformación, de caminar y herirse, de caer y levantarse.<br><br> De esa misma manera en el cuerpo de Dios hay muertes, muertes que son células de vida, pasajes turbulentos y desdichados que se corresponden con la vida de alguien conocido, o explosiones de estrellas enteras en alguna parte de su inmenso cuerpo. No es justificable, no debemos confundir el razonamiento. De la misma manera que podemos hacer algo por nosotros cuando enfermamos, cuando parece que todo muere o algo de nosotros muere, siempre podemos transformar lo que somos y lo que compartimos en todos.<br><br> Cada acción de amor no es la acción de uno sólo, es la vida de todos. Lo que no podemos es pretender dar vida a la muerte contemplando y animando a que alguien haga algo por ello, porque ese otro no deja de ser uno mismo en otro cuerpo, en otra cara, en otro espacio. El secreto radica en que si queremos matar a la muerte, hay 62 que poner tantas capas de amor y vida como sean necesarias para que por su peso, la muerte y las desdichas que sufrimos, queden ocultas, asfixiadas, derrotadas y sepultadas bajo la cegadora luz de la divinidad.<br><br> Vivir con estas premisas no resulta fácil, es difícil entender por qué perdemos a alguien querido, por qué nos arrebatan el cariño, por qué hay personas y niños que pasan hambre, destierro, humillación. Pero la respuesta nunca estará en preguntarnos el por qué, la respuesta es el presente, la acción. Ni el pasado, ni el futuro que podría ser mejor.<br><br> El amor, sí; la bondad, sí; la realidad de hoy, sí. Muchas capas de amor, las de todos, hacen una realidad mejor, dan vida a la muerte aparente y el dolor de la enfermedad cesa, y recuperamos a nuestro ser querido de la memoria de haberlo perdido, para llevarlo con nosotros en nuestro corazón a la acción que dejó de hacer, al amor que dejó de prodigar por su aparente muerte. Y donde hay amor, mucho amor, no hay más hambre que el hambre de vivir, no hay más destierro que el de la muerte, el dolor, las enfermedades.<br><br> Esto es la divina realidad, la verdadera esencia, la muerte de la muerte, la vida de la vida. 63 cMi único consejo es que vivas. No digas que no a la caída después de aquella piedra en el camino.<br><br> No borres huellas pensando en un futuro sin esos pasos dados. Y si lo haces, no importa. Aún así vives; y tu camino aparecerá siempre provisto de amor.<br><br> Despertar a cada instante de Dios con el corazón pleno, abierto. Vivir no es otra cosa. Todas las veces que reímos, amamos.<br><br> Todas las que estamos, forman nuestras vidas. Un paso tras otro, el aire, un día, lo eterno de un amanecer. Un pequeño cachorro envuelto en caricias y el olvido de un anciano.<br><br> Todos los caminos, los tuyos, los míos. Estrellas, planetas. ¡Somos muchos los eternos de este juego!<br><br> ¡Vive! Vivir es la gracia mayor que nunca perdemos. d 64 Capítulo 9 Oportunidades. No existen contradicciones en nuestra vida.<br><br> Si él las ve y experimenta, es porque sus pensamientos son sólo eso, pensamiento. Las contradicciones obedecen a la incapacidad de estar, a la percepción tiempo-pensamiento, donde surge el análisis de lo pensado y lo dejado de pensar, por lo que se cuestiona un resultado de lo pensado y entonces entramos en contradicción con lo que estamos viviendo. Es una lucha y como ya sabéis luchar no es el fin, ni el camino.<br><br> Es por ello que su actitud está llena de conflictos, agujeros negros que absorben toda su energía y potencial, revelando la miseria de una noche sin luna. El desgaste en las preocupaciones mundanas es como las plegarias de los hijos de la iglesia, que son absorbidas por las paredes y los cristos de éstas cuando piden que su dinero crezca, o suplican tener tiempo para irse de vacaciones. No se obtiene nada, no se puede hacer vibrar a un público con una 65 canción aprendida media hora antes.<br><br> No sirve de nada preocuparse por la vida; la acción y la ocupación son la clave, no implican tiempo pasado ni futuro, sólo estar y hacer. Claro que, este es un secreto con trampa, y la trampa radica en lo intemporal y multidimensional de nuestra existencia: en ser todo a la vez y uno al mismo ctiempo d, lo que hace que surja un momento infinito y único en el que debemos ser la coportunidad d de estar y vibrar, o en caso contrario volar con nuestros pensamientos en el espacio-tiempo sin ser la acción. Las oportunidades no están sujetas a nada ni a nadie, simplemente están allí en la inmensidad de lo que somos, como la manzana que debemos recoger y comer en el justo momento para poder apreciar toda su dulzura.<br><br> No llegan ni se escapan a los montes verdes para que busquemos en ellos su presencia. Somos nosotros, él, los que podemos realizar la coportunidad d en nuestras vidas, es la propia acción de estar bien despiertos en Dios, la que engendra la coportunidad d de actuar con armonía en todo lo que hacemos. Las oportunidades son infinitas como lo somos nosotros mismos en nuestra esencia, pero si queremos respirar su frescura y gozar de su único momento intemporal, debemos no pensar en ello.<br><br> No estamos hablando de una 66 cacería de vanidades, no estamos hablando de cumplir un sueño o tener la oportunidad de ser rico; estamos hablando de la oportunidad de encontrarnos, de experimentar la grandeza y la comprensión de lo que vivimos, para estar en nuestro tiempo-pensamiento vibrando con amor y riqueza, y poder experimentar una vida plena de satisfacciones con nuestras familias, amigos y nosotros mismos. cOportunidades d Los niños nacen para vernos en ellos, como surgen caras para ver nuestros desengaños. La vida tiembla al paso de la mirada como lo hace el estómago ante una fruta verde.<br><br> La risa cede al llanto su mejor gozo, como el Sol a la Luna su mejor reflejo. Las oportunidades siempre están allí como la espuma en la ola del mar, no son fruto de su grandeza, son parte de su esencia. 67 68 Capítulo 10 La libertad de vivir prisioneros.<br><br> No hay dudas de que vivimos prisioneros en un espacio variable, cuya fórmula es el resultado de la intensidad del tiempo-pensamiento que somete a cada uno de nosotros a manifestar una percepción única de su particular mundo. Voy a exponer varias reflexiones para que puedan seguir el recorrido que nos llevará al secreto de ser libres. No es algo común pensar en ello, pero es una verdad natural que experimentamos mientras nos ocupamos en vivir.<br><br> No recuerdo cual fue la última vez que él llamó a mi puerta porque aún lo hace en todo momento, al menos para mí; es un juego que hay que aprender: no existo en ningún tiempo, en ningún espacio, solo existo, y por eso su recuerdo soy Yo, siempre presente e infinito, libre y prisionero en su mente. Sin embargo para él, la noche es oscuridad, el día es luz, lo vivido es pasado, el futuro lo 69 incierto, y así una cadena de rutinas derivadas de las programaciones recibidas y adquiridas a lo largo de su vida en el ctiempo d. No resulta difícil para ninguno de vosotros entender esto, porque la identificación con la programación es el «pan nuestro de cada día», pero existe una libertad mas allá de la cadena de rutinas que experimentamos, y con la cual no podríamos identificar nuestro pequeño universo particular si nos viéramos extraviados y recorriendo otro camino que no fuera lo que hemos aprendido hasta ahora.<br><br> Es una abstracción tan remota que no contamos con su existencia. Él no sabría qué hacer si no tuviera por qué luchar en la vida. Si no tuviera a quién amar moriría de amor; si no tuviera que mirar la hora para llegar a un lugar, una reunión, una cena, el ctiempo d absorbería su pasado, presente y futuro, quedando atrapado en una parálisis depresiva por inactividad.<br><br> Todo esto constituye su vida, su pensamiento, y no es más que una prisión que abarca la lejanía de su vuelo mental, de su capacidad de experimentar lo adquirido por programación. Es la prisión de vivir en un pequeño universo programado del cual, no sólo está inmerso en él, sino que no se pregunta si existe algo más, una segunda puerta, otro espacio donde jugar y descubrir. 70 La libertad de vivir prisioneros más que un secreto es una revelación.<br><br> Es luz que se nos da en energía total, si somos capaces de saltar las barreras impuestas, las influencias, lo aprendido y nos lanzamos al descubrimiento de nosotros y nuestro mundo con auténtica desfachatez. Es la libertad de la mente inquieta, del corazón sobre la razón, de la entrega, de la contemplación y el disfrute. Entonces descubrimos que a pesar de estar en un ctiempo d, en un cuerpo, en la maya de un pensamiento; somos capaces de volar a lo infinito, a la no programación, al vacío de una revelación, al nacimiento del encuentro con Dios y el universo.<br><br> Y nuestras vidas amanecen y recibimos la gracia del Sol y agradecemos la lluvia de un día y las estrellas se distinguen entre las luces de las ciudades y nos fundimos y mezclamos entre tanta gente sin sentirnos agobiados. Con todo esto lo que quiero revelar es que somos la libertad en la prisión ficticia de la que vivimos por nuestras programaciones, y sólo seremos libres si los muros forman parte de nuestra conciencia y se desvanecen por el poder de unión de nuestra alma y pensamiento en todo lo que existe a nuestro alrededor. Somos la llave que abre las puertas de la prisión tiempo-pensamiento y los dueños de 71 experimentar la salida a un mundo nuevo colmado de soles vibrantes, lunas y estrellas por descubrir, donde el sentido de las cosas va más allá de la comprensión humana.<br><br> Si somos capaces de tal proeza, la razón puede que sufra y muera agotada entre las aguas de tantas lágrimas vertidas por la felicidad de poder tocar el cielo. 72 Capítulo 11 El dolor y sus miserias. Las luces de un atardecer evocan miradas profundas y transparentes que revelan nuestra posición solitaria dentro del universo.<br><br> Y es que realmente somos una unidad propia, una mente única, un gesto muy particular dentro de la sonrisa abierta del infinito con sus propias señas, con sus pequeños sonidos y vacíos. Siempre convencidos de una pertenencia mayor y sobrecogedora que se escapa a la comprensión de nues

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